lunes, 10 de marzo de 2025

Regreso al antiguo Egipto

Mezclar electricidad y antiguo Egipto es un tabú, aún hoy en día. Aún con la pila de Bagdad robada.

Sucede que hay posibilidades que, al ser contempladas, resuelven otros problemas, ligan otros cabos sueltos y ya se hace difícil renunciar a ellas.

Lo contrario, que es contar el cuento renuncia a atar eso cabos sueltos o con un mal zurcido, al fina es perderse la mitad de la película. Tal vez la especulación y el rigor sean los dos pies con los que ir caminando.

Porque llegar a sugerir que puedan existir “portales” parece resultado de haberse tragado todas las entregas de las crónicas de Narnia y Harry Potter juntas. Pero es que encaja demasiado bien, y tal vez por eso presenta cierto peligro, vía deus ex machina todo se resuelve, pero hay algunas cosas que no se puede resolver si no.

Bastones con cabeza de pterodáctilo, alguna suerte de diplodocus entrelazando sus cuellos… presuntamente extinguidos hace millones de años. Viniendo de otra parte, eso queda explicado más satisfactoriamente que bajo cualquier lectura actual.



En la imagen superior, lo que cualquiera que haya visto el cine del siglo XX reconocerá de inmediato, es un helicóptero. Se diría que un apache, para más señas. Y, en un principio, se puede caer en la tentación de pensar en viajes en el tiempo, algo que en realidad no tiene sentido causal.

Pero de un sombrero de mago parece que pueda salir un poco de todo y eso es también en parte un problema. Sin embargo, veamos donde nos lleva la madriguera de ese conejo.

La conclusión inevitable, siempre que se presuma la veracidad de la imagen, es que en otros lugares ya existía la tecnología que se puede ver representada hace mucho tiempo y simplemente se habría implementado de nuevo en nuestra época. Hemos descubierto la pólvora, vamos. O ni eso, en realidad nos pasaron la chuleta.

Y ahora sí, el momento que todos estaban esperando: pirámides y aliens:


En realidad parecen más bien OVNIs o UFOs, UAPs creo que les llaman ahora en el pentágono.

El clásico platillo volante de los 50, vamos. Y casualmente al lado del mismo símbolo del brazo en las dos imágenes. Mención aparte para la figura que aparece picada a la derecha en la primera imagen, borrada. En cualquier caso también las pareidolias pueden jugar malas pasadas, pero supongo que al menos conviene dejar anotada la posibilidad, sobre todo habiendo visto ya lo visto.

Pero contemplar la existencia de “portales” no sólo resuelve asuntos exóticos, si no otros también en principio más mundanos. Nuestro conocimiento de la física palidece ante las distancias del cosmos. Otra vez otro mar que navegar, más profundo, tridimensional, y más oscuro y más fríamente hostil. Más indiferente. “Debería existir otra manera”.

Cuesta imaginar que las cosas puedan ser de otra manera a como las concebimos. Para nosotros, por ejemplo, la luz eléctrica tiene que ver con un filamento incandescente (luego con un gas ionizado y más tarde con un diodo led). Y cuando vemos la “lámpara de Dendera” encontramos ciertos ecos en ese bulbo con una serpiente dentro, pero se diría que no están representando exactamente lo mismo, más bien parece sugerir un arco eléctrico. Lo cual requiere por cierto mucho más voltaje, del orden de miles de voltios. Claro que ahí no hay filamento que se rompa para poder vender más bombillas, a saber.



Y supongo que es buen momento para abordar el asunto del omnipresente pilar Djed. Esa especie de cilindro con cuatro discos o bloques perpendiculares, a una cierta distancia. No es fácil decir como, pero por los contextos en los que aparece se diría que es una suerte de inductor eléctrico.

No en vano en algo recuerda un condensador, bobina, tal vez ambos. Para trabajar bajo principio que ya deberíamos conocer pero no identificamos en el mero diagrama. La impresión que da es que su relación con la electricidad y su manera de manipularla sería bastante distinta a la nuestra.

Un poco a modo de fuerza bruta, por lo comentado en el artículo anterior sobre la erosión de la esfinge, o aprovechando los recursos tal como los provee el medio sin necesidad de procesado y refinado posterior, visto desde otra perspectiva.

Tampoco parece que hay llegado ninguno hasta nuestros días, más que en forma e representación y en infinidad de bajorrelieves.



Muy vinculado al bastón largo, ese que acaba en dos puntas y queda coronado por la cabeza de un animal, y también al anhk. A veces personalizado, como en la imagen de arriba donde parecen vestirlo o en la de abajo donde aparee con los atributos del faraón, el bastón y el flagelo:



En otros lugares se lo puede ver con figuras en el gesto tan característico de levantar la manos que se traduce literalmente como “no me pegue más, cheñol”. Así que parece que podría hacer daño.

 


Del papel del exacto del ankh sigo en duda a pesar de lo mencionado en alguna mirada anterior, pero parecería apuntar de algún modo también a un funcionamiento eléctrico. Algo que dadas las funciones estimadas en principio, me extraña a mí tanto como a cualquiera, pero cabe recordar que ni siquiera el mecanismo exacto por el que funciona un DIU parece del todo claro. (ver https://opinionincorrecta.blogspot.com/2025/02/la-cabeza-del-pterodactilo-y-la-cruz-de.html )

Visto esto, la idea de generar otros artefactos con grandes cantidades de energía podría parecer algo menos surrealista. Así que, volviendo a esos supuestos “portales”, resolverían otros órdenes de cosas también en otra latitud, desde la anunciación de Juan el bautista a la aparición de Jesús, pasando por la ascensión a los cielos de Mahoma y quizás hasta la escalera de Jacob. Y probablemente algunos detalles de la epopeya de Gilgamesh. Incluso tal vez a qué animal corresponde la cabeza de Seth.

Pero no sólo explica el pasado, explica también en buena medida la situación geopolítica presente. Así que a estas alturas resultaría casi decepcionante encontrar un vacío allí hacia donde apuntan tantas flechas, además de la necesidad de articular nuevas explicaciones, extremo que parece imposible. Por más que alguna parte de los presupuestos planteados pudieran ser debidos a malas interpretaciones, errores, mentiras, estafas o cualquier tipo de imprecisiones, al final la silueta que se dibuja me arriesgo a decir que es inequívoca.







La erosión de la esfinge

 

La cosa empieza, o quizás más bien termina, con esta imagen:

 


Pero antes de señalar donde hay que mirar recapitulemos un poco. Ya hace muchos años que Robert M Schoch planteaba que la erosión observada en la esfinge no correspondía con la datación de la egiptología. Señalaba sobre todo profundas líneas verticales, que serían características de la erosión fluvial, en el recinto en que se halla encajonada la esfinge, esa suerte de “piscina”.

Siendo la observación muy válida, y aún compartiendo las impresiones sobre esa mayor antigüedad, siempre me pareció que podría haber otras explicaciones. Ha sido en tiempos más recientes cuando se han empezado a contemplar posibles canalizaciones del Nilo, hay incluso un trabajo que sostiene que la gran pirámide de Keops podría haber tenido la función de una bomba de ariete, y lo que parece claro es que el agua tuvo un papel fundamental en el complejo, que hoy queda tan asociado a los tonos sepia de las arenas.

Sin embargo, más allá de las paredes de la piscina, el propio cuerpo de la esfinge tiene unas marcas de erosión horizontales terribles. Estas se suelen explicar con la suma del viento y la arena, claro que, teniendo en cuenta que Napoleón se la encontró enterrada hasta el cuello, debieron ser vientos y arenas mucho más antiguos.

Y viendo la imagen, donde se ve una disparidad tan grande entre la erosión sufrida por los elementos de piedra calcárea y de granito, más allá del cuerpo de la esfinge y a pesar de la muy diferente dureza, se me ha antojado algo excesivo.

Sí, el granito es mucho más duro, más del doble en la escala de Mohs (3 contra 7 o 7,5), pero es que no es que presente menor grado de erosión, es que se diría que no presenta apenas ninguna mientras la calcita está realmente muy dañada.

Y el silicio de la arena, 7 en la escala de Mohs, en principio está en posición de arañar ambos. De hecho se piensa que se utilizaba arena para los cortes, pero eso ya es otra discusión, porque si no lo puede erosionar a ver cómo lo cortaban.

En base a un contexto adquirido tras el análisis otros elementos (no en vano la imagen proviene de este video: https://youtu.be/PS1azzN0b-I?si=bHUnRRCNNjM93iTG ) y a algunas experiencias en química casera, se me ha pasado por la cabeza la “absurda” idea de que tal vez no sea erosión. Al margen de la cuestión de las dataciones.

Si lo que vemos es una erosión tan selectiva, a lo que recuerda es al fenómeno de reducción-oxidación: redox- Y eso sí que se puede comer un material, en principio metales, hasta hacerlo desaparecer por completo. Y sucede de forma en realidad tan espontánea como la oxidación, es el fenómeno en en que se basaba la malograda pila de Bagdad que se perdió con la invasión Irak y el saqueo de su museo y que más tarde redescubriría Volta.

Muy resumidamente, un metal transfiere electrones a otro en función de sus respectivos “potenciales de reducción”, (dadas las diferentes características físico-químicas de ambos) a través de un medio llamado electrolito, proceso por el cual se genera corriente eléctrica. Eso es una pila, de las del mando a distancia todavía, sí.

Ahora bien, para que la reacción sea eficiente lo más normal es trabajar con metales puros. Y no se les concede a los egipcios mucha pericia en ese sentido. Lo que sí vamos a encontrar es calcita y granito por todas partes. Y si revisamos la composición de ambos minerales, vamos a encontrar entre otros, calcio y silicio, con muy diferentes potenciales de reducción.

Desde luego la reacción estaría lejos de lo que hoy consideramos eficiente, pero dado el tamaño de los electrodos, que habrían sido enormes bloques de piedra, el concepto cambia.

Luego está el tema del electrolito. Evidencia de que se trabajaba el oro abunda, raro sería que no conocieran el agua regia (ácido clorhídrico y nítrico) que es de sus pocos solventes.

Pero aún prescindiendo de ácidos fuertes, se puede producir ácido cítrico con la mera fermentación de naranjas y limones, por ejemplo. Y fermentar uva, desde luego sí sabían. De hecho la teoría sobre la pila de bagdad es que habría funcionado con jugo de uva como electrolito ya que se supone que no había cítricos por entonces en tales latitudes, o por lo menos no se dispone hasta la fecha evidencia de ello, que es muy distinto.

Sea como fuere lo que sí se les concede es el uso de cobre, mucho más eficiente conduciendo electricidad que cualquier mineral. Para justificar la falta de evidencia en el registro arqueológico hay que comprender el valor de los metales y no hay mejor de ejemplo de ello que las columnas de Balbeek, donde algunas han sido picadas para extraer los pernos internos que actuaban como conectores de diferentes tramos de columna.

Y vale la pena señalar un concepto físico: desde cierto punto de vista, todos los materiales son semiconductores y funcionan como diodos que responden a un voltaje de ruptura, no hay en realidad “aislantes”, del mismo modo que no existe el frío en sí mismo, si no que es como definimos la ausencia de calor.

En cualquier, volviendo al tema de las frutas y por lo tanto del electrolito, incluso el agua saturada en sal puede ser cumplir el cometido y el vinagre puede ser un ácido razonable. Luego, podría ser que lo que vemos en el torso de la esfinge y otras partes no sea la erosión natural del entorno sino calcita oxidada.

Y nos ayudaría a explicar algunas cosas, como el hecho de no haber hallado restos de hollín en túneles imposibles de iluminar con espejos, etcétera. De la llamada “lámpara de Dendera” o el omnipresente “pilar de Djed”, cuya estructura recuerda inevitablemente a las cámaras de descarga de la gran pirámide, ya hablaremos en otra ocasión.

viernes, 7 de marzo de 2025

Los sueños proféticos

¿Qué pasa con los sueños en la biblia? Aquello se diría que es casi un correo electrónico, sólo sorprende no recibir spam.

¿Será Elon Musk un dios acaso si logra hacer funcionar Neuralink?

Nunca hay que perder de vista las palabras de Arthur C Clarke, repetidas hasta la saciedad y aún así siguen sin estar de más:

Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

Se podría poner al lado de las leyes de Newton.

Y de hecho algunas de las habilidades que se hallan en la diversidad del reino animal, también podrían serlo.

Si uno piensa que no, vale la pena rememorar el camuflaje de los pulpos, la electricidad de las anguilas, incluso hay un camarón que traspasa la barrera del sonido con un mecanismo de resorte en el brazo para romper las conchas de los crustáceos.

O más sencillo, el vuelo de las aves. Tal vez la comparación resulta válida porque hablamos también de tecnología. Biológica, en este segundo caso. Tampoco es nada nuevo en realidad, todo lo contrario. Antes del vapor el trabajo duro era para los animales. Tracción animal, a sangre, que se solía decir.

Sucede que el camino que uno toma, sin ninguna otra referencia, parece el único camino lógico. Pero siempre es en función de un contexto determinado. En otro posible contexto el camino más lógico bien podría ser otro. Y en función del grado de conocimiento las soluciones a una misma situación difieren mucho. En una palabra, tecnología.

Y es curioso porque el ser humano, que algo innato tiene de explorador, ha escalado montañas, ha atravesado mares, ha parcelado hasta el último rincón de la tierra, se diría que ha contado las estrellas, o las está contando… y no ha explorado tanto hacia dentro, tal vez la última frontera hoy sea la de los propios sueños. En lo literal, sin artificio poético.

Algo hemos aprendido del cerebro, sabemos que funciona con impulsos eléctricos, que emite en una cierta frecuencia. Emite, ¿pero no recibe?. Más que nada porque en electrónica, los procesos físicos suelen ser bidireccionales, desde un transformador a través de la inducción hasta un cristal piezoeléctrico. Y la antena con la que se emite es la misma que con la que se recibe.

Al fenómeno por el cual muchas veces nos sentimos observados y, al girarnos vemos que efectivamente alguien nos mira, se le ha llamado escopaestesia. Casi nada. ¿Tal vez un sesgo de apreciación o quizás podría haber algún fenómeno físico subyacente?

¿Es posible que nos haya quedado un terreno por explorar, no por distante e inaccesible, si no por tan cercano que no somos capaces de verlo?

Todas las cosas que sabemos se diría que corresponden a la vigilia, y sin embargo una tercera parte del tiempo la pasamos durmiendo. Y de los sueños, no es que sepamos muchas cosas.

En parte porque la conciencia no está ahí. Pero a veces, algo trae de vuelta. No deja de ser curioso.

Y, siendo en la antiguas escrituras casi una constante, es también curioso que no nos hallamos interrogado más sobre ello desde el punto de vista puramente técnico.

Qué duda cabe, hay buenos motivos para ello. En una sociedad como la presente, si pudieran te meterían publicidad hasta en sueños. ¿Te imaginas?

https://youtu.be/3qTqT8wo5zU?si=HVA6R9j0SuRZukD_

 

Recapitulando (la clave Orión II)

 

Tal vez no hayamos interpretado bien algunas cosas. De la historia, de nuestra herencia cultural, de las religiones. Así por ejemplo, en el cristianismo, una de las cosas que choca con el punto de vista más científico de hoy en día es lo de los milagros: de Jesús se dice en la biblia, por ejemplo, que caminaba sobre las aguas.

Además del (in)oportuno acto de fe que tradicionalmente se ha requerido, no es difícil imaginar explicaciones cabales para encajar con nuestra experiencia de la realidad esa afirmación.

Pero es que tal vez ni siquiera sea necesario y baste sólo con tener memoria, o un poco de la cultura de aquellos que legaron tal mensaje.

Porque si uno conoce un poco la mitología griega, es posible que advierta que ese rasgo de “caminar sobre las olas” también le era atribuido al mítico Orión, el cazador, que tiene su propia constelación en el firmamento.

Cuyo cinturón, formado por estrellas, suele ser conocido como “los tres reyes”. Como los tres reyes magos de oriente que avisaron a Herodes, hecho que dio lugar a la matanza de los inocentes, según cuenta la tradición y por estas latitudes rememoramos cada año. Otra vez Orión.

Y aún una vez más, cuando huyen para eludir la persecución de Herodes, lo hacen hacia Egipto.

Donde existen tres grandes pirámides cuya alineación, según advirtió Bauval ya hace algunas décadas, coincidiría precisamente con el cinturón de... Orión.

Tal vez esto por sí solo no diga demasiado, pero con el contexto apropiado queda en seguida muy lejos de la casualidad. Uno venía buscando el stargate de Jerusalén y el origen de tanta disputa geopolítica y termina por dar con el “portal de belén”, el templo de Salomón y la cúpula de la roca, precisamente el lugar desde donde Mahoma “ascendió al cielo”. No sé. ¿A Orión?

Pero, qué significa en realidad la palabra Orión, no está tan claro como lo que designa. Unos sugieren la voz Uru Anna, que no se recoge como acadia por lo que he podido consultar pero provendría de mesopotamia, significando la luz del cielo. Otros sugieren “urios”, término griego para la orina y asociado a cierto mito sobre su nacimiento. En él, tres dioses griegos (¿reyes, magos?) habrían miccionado sobre la piel de un cordero (que se desconoce si era virgen) insuflando vida en ello y dando un hijo a un señor mayor que les resultó simpático, un tal Hyereus o Hyria, en, algunos dicen, Beocia .

Estrabón apunta en cambio al término “oros”, que vendría a significar montaña, significando “aquél que habita en la montaña”. Lo que se hace bastante obvio es que el nombre que hoy le damos a las estrellas que forman dicha constelación proviene del árabe, llamándose ésta Al-ğawzā. La nuez. Tal vez en el sentido que también se le da de “la de enmedio”, quizás como núcleo. Y bueno, qué duda cabe que ahí parece estar el “meollo” de la cuestión, palabra ésta que en principio nada tendría que ver con micción alguna. Lo que parece claro es que ciettos relatos legados parecen a ojos de hoy demasiado extraños como para no encerrar ningún valor simbólico.

La clave Orión

Tal vez no hayamos interpretado bien algunas cosas. De la historia, de nuestra herencia cultural, de las religiones. Así por ejemplo, en el cristianismo, una de las cosas que choca con el punto de vista más científico de hoy en día es lo de los milagros: de Jesús se dice en la biblia, por ejemplo, que caminaba sobre las aguas.

Además del (in)oportuno acto de fe que tradicionalmente se ha requerido, no es difícil imaginar explicaciones cabales para encajar con nuestra experiencia de la realidad esa afirmación.

Pero es que tal vez ni siquiera sea necesario y baste sólo con tener memoria, o un poco de la cultura de aquellos que legaron tal mensaje.

Porque si uno conoce un poco la mitología griega, es posible que advierta que ese rasgo de “caminar sobre las olas” también le era atribuido al mítico Orión, el cazador, que tiene su propia constelación en el firmamento.

Cuyo cinturón, formado por estrellas, suele ser conocido como “los tres reyes”. Como los tres reyes magos de oriente que avisaron a Herodes, hecho que dio lugar a la matanza de los inocentes, según cuenta la tradición y por estas latitudes rememoramos cada año. Otra vez Orión.

Y aún una vez más, cuando huyen para eludir la persecución de Herodes, lo hacen hacia Egipto.

Donde existen tres grandes pirámides cuya alineación, según advirtió Bauval ya hace algunas décadas, coincidiría precisamente con el cinturón de... Orión.

Tal vez esto por sí solo no diga demasiado, pero con el contexto apropiado queda en seguida muy lejos de la casualidad. Uno venía buscando el stargate de Jerusalén y el origen de tanta disputa geopolítica y termina por dar con el “portal de belén”, el templo de Salomón y la cúpula de la roca, precisamente el lugar desde donde Mahoma “ascendió al cielo”. No sé. ¿A Orión?

Pero qué significa en realidad la palabra Orión, no está tan claro como lo que designa. Unos sugieren la voz Uru Anna, que no se recoge como acadia por lo que he podido consultar pero dicen provendría de mesopotamia, significando la luz del cielo. Otros sugieren “urios”, término griego para la orina y asociado a cierto mito sobre su nacimiento. En él, tres dioses griegos (¿reyes, magos?) habrían miccionado sobre la piel de un cordero (que se desconoce si era virgen) insuflando vida en ello y dando un hijo a un señor mayor que les resultó simpático, un tal Hyereus o Hyria, en, algunos dicen, Beocia .

Estrabón apunta en cambio al término “oros”, que vendría a significar montaña, significando “aquél que habita en la montaña”. Lo que se hace bastante obvio es que el nombre que hoy le damos a las estrellas que forman dichas constelación proviene del árabe, llamándose ésta Al-ğawzā. La nuez. Tal vez en el sentido que también se le da de “la de en medio”, quizás como núcleo. Y bueno, qué duda cabe que ahí parece estar el “meollo” de la cuestión, palabra ésta que en principio nada tendría que ver con micción alguna. Lo que parece claro es que ciertos relatos legados parecen a ojos de hoy demasiado extraños como para no encerrar ningún valor simbólico.

El portal de Belén



El cuento lo conocemos todos y no lo entiende nadie. Igual es porque no es exactamente como se ha contado. Sin embargo es un estampa que rememoramos cada año. San José, la virgen (ya empezamos mal), el “niño”, los animales, a la postre de trabajo, a los lados y una estrella con una cola curva sobre ellos. Y le llaman portal. Un portal, vamos, lo que viene siendo un portal.

Que a ver, en realidad se representa como un establo, pero… portal se le llama. Pero cuidado, que es que además los tres reyes magos luego avisarían a Herodes. Veremos.

La historia no es tan rara a no ser que escrutemos detalles en los que se ha insistido hasta la ridiculez, se diría, quizás no sin razón: el hijo de una virgen. Vaya bola curva, ¿no?

Yo soy un tío sencillo, intento tener la mente abierta, pero así a primer vistazo, o no era virgen o no era su hijo. Lo primero es motivo de chascarrillo, lo segundo no se lo he oído a nadie nunca mencionar.

Y es extraño viajar sin medios y con un presunto recién nacido a Egipto, que es donde se dice que Jesús pasó su juventud. Tal vez con otras piezas que no encajan podamos situar mejor ésta, porque lo de los tres reyes magos avisando a Herodes pues hombre, tampoco es un martes cualquiera.

A quien le hablen de tres reyes y no conozca la tradición cristiana tal vez pueda reparar en que es como se conoce, desde hace vaya usted a saber cuánto, a los tres astros que forman el cinturón de la constelación de Orión, el cazador. El hecho de que, precisamente en Egipto, se hallen las tres grandes pirámides que Bauval identificó como alineadas con esos “tres reyes” del firmamento debe ser pura casualidad.

Pero hay más, hay una estrella más. La llamada “estrella de Belén” siempre situada sobre el “portal de Belén”. Uno en principio espera ver representado un cometa o semejante con la cola recta, aunque hay casos para todo. Pero a ver si va a ser otra cosa, porque es otro rasgo persistente: esa curvatura.

A estas alturas no es difícil empezar a atar cabos, aún a riesgo de patinar.

Pero si, por cualquier motivo, se aparece un niño en un pajar, a una pareja que vaya a saber usted qué estaría haciendo, seguramente alimentado a las bestias, pues puede ser una situación complicada, más si al gobernante de turno le da por matar a los infantes.

Lo bastante para, hasta sin recursos, desplazarse lejos huyendo de preguntas incómodas. En los pueblos se sabe todo, y un embarazo, más. Lo raro es que aparezca un niño sin embarazo (aparente), aunque también puede pasar. Y si apareciera, no sé, digamos con tres años, más raro sería aún.

Cabe mencionar que actualmente se piensa que Jesús habría nacido en entre el año 6 y 4… antes de Cristo. Imposible de justificar y, bueno, desde cierto punto de vista sí sería el hijo de una virgen. Claro que, habiéndolo hallado en un pajar yo no me ceñiría al sentido literal del término.

Bromas aparte, existe un evangelio apócrifo, conocido como el de “pseudo-Mateo”, que se atribuye al propio evangelista pero no habría traducido del hebreo. En él se narra el episodio, entre otros. Lo que se propone es una lectura en clave simbólica que estaría camuflada bajo un relato de acontecimientos.

Y a quien no le guste mi explicación siempre puede quedarse con la tradicional “obra del espíritu santo”. ¿Una paloma, eh? El revoloteo de alas que debieron escuchar en el pajar, claro. No vienen niños de Orión cada día, en principio. A ver si la luz curva no estaba en el cielo y quiere representar, a la manera que lo podía explicar la gente de aquellos tiempos, algún tipo de… ¿portal? Y si me tomo un poco más de tiempo igual te saco hasta de cual de las tres, pero supongo que no es lo más relevante.

¿Ah, que no sabías que Jesús vino en un “platillo volante”? Pues colega, lo de “mi reino no es de este mundo” no digo yo que lo aclare todo, pero alguna pista da. O portal, vamos a dejarlo en portal.

Desde luego hay más incógnitas que certezas, pero qué duda cabe que las claves está ahí. Para quien sepa leerlas. Y esté lo bastante libre de complejos para pensar al margen del dictado pero sin dejar de prestarle atención. Quizás había animales o quizás sólo representan fuerza, quién sabe. O quizás el establo es consecuencia del pesebre y el pesebre representa algo que no se entendió bien, ¿una cuna?

No sería la primera vez que un niño se cae al recinto de los osos polares, claro que no de tan alto como desde Orión. O podría tratarse de un enviado, pero no parece que aquellos que organizaron la sociedad que construyó las pirámides tengan mucha prisa por volver, y tal vez mejor. Demasiados flagelos para mi gusto.

Sea como fuere, la cosa no se puede decir que acabara bien. Nada bien. De hecho se diría que jodidamente mal, claro que uno ya no sabe que versión del cuento creerse. Que judas hubiera besado a otro explicaría de forma muy simple la resurrección y tal vez fuera esa su traición, culpa que no habría soportado viendo el desenlace, quién sabe. Eso abre la pregunta de a quién cojones crucificaron y explica en parte que fuera Barrabás el indultado.

Hay toda un línea narrativa que habla de un posterior viaje hacia oriente, quién sabe. En tiempos recientes el poder hegemónico de la sociedad insistía en meternos con embudo el dogma de la santa trinidad. En tiempos más recientes (los equilibrios de poder cambian) se ha pasado prácticamente a la negación absoluta del relato. Pásese usted 2000 años haciendo iglesias para esto.

Pero qué duda cabe que hemos prosperado, hemos pasado de campo de trabajo y burdel a zoológico. O quién sabe, tal vez tengamos montado aquí un desastre tal que conmueva hasta a los mismos dioses.

Lo curioso del caso es que yo, como cualquiera sensato, pensaba que el portal estelar (stargate) estaba en Jerusalén, en el supuesto templo de Salomón, bajo lo que vendría a ser hoy la explanada de las mezquitas o por ahí, bajo la cúpula de la roca, no en un establo de Belén. Así que supongo que debe ser simbólico.

Sería buen momento para que aquellos que saben, por lo menos lo que les han legado, empiecen a hablar en lugar de tenernos deduciendo, sin duda van a quedar peor retratados si la historia la cuentan otros. Y de una forma u otra será contada.

Cojamos una historia al azar, por ejemplo, la de la saga Stargate: nunca será la misma historia que si la contara, por ejemplo, Ra, aunque narre los mismos hechos.

Pero bueno, dado el entendimiento del que hacemos gala, podemos cagarnos en la santa sede, pero al final el caso es que el chaval habría “nacido” de una “virgen” en un “portal” de “Belén”. Más o menos. Desde cierto punto de vista, que decía Obi Wan.

¿No sería María una de las sacerdotisas del templo? (Sí, según el mencionado apócrifo, además se diría que la más "pelota" de todas) Porque lo que es seguro es que si hay palomas, hay mierda que limpiar. ¿Quién no se ha llevado a su pareja alguna vez al trabajo estando solos? ¿O quién no se ha llevado alguna vez el trabajo a casa? A saber.

Y por el otro lado, Stargate no puede presumir de ser el pináculo del CGI, pero si tal cosa como la representada existiera, debería ser sin duda fascinante, como lo es la física que no se ha contemplado jamás antes, como un arco eléctrico por ejemplo, un nuevo fuego. Tal vez lo bastante llamativa para seducir a un pequeño infante despreocupado. Siendo así, lo que sobraría es la cuna-pesebre, o tal vez cayera en uno, a saber para que podrían usar en tiempos aquello. Debería ser bastante aparatoso si ni los persas, ni los romanos, ni los templarios se lo llevaron consigo.

Y, exista realmente o no, explica un poco el follón que hay montado en Palestina. O quizás es mucho más complejo y los “tres reyes” de Orión...¿te? fueron los que avisaron a Herodes de los ¿planes? de un tercero dando lugar a la matanza de los inocentes. Eso parece tener más sentido. Pero a su vez se supone que son los mismos que alertaron a María y José. Difícil de decir es. La cosa habría empezado aún peor de lo que acabó, y así se suele justificar la huida a Egipto, de la noche a la mañana, pero dos años después del nacimiento. Cuanto menos curioso, algo parece no encajar del todo ahí.

De lo que no hay duda es que lo de los tres reyes no puede ser casualidad. Los tres reyes, magos. De Orión. Oro, incienso y mirra. El evangelio canónico ni siquiera afirma que fueran tres ni que fueran reyes, sólo se refiere a ellos como “los magos” “de Oriente”. De alguna manera la impresión que da es que el relato hubiera ido construyéndose con el tiempo.

Y sea como fuere, huyen precisamente a Egipto, donde según la tradición judía fueron esclavos. Y precisamente desde Jerusalén (o Belén que está al lado), lugar donde según la tradición judía reposaba el “arca de la alianza”, en el sancta santorum del templo. Pero oiga, de portales no nos habían dicho nada, y el arca presumiblemente se la llevaron los persas y cuentan que estaría en Etiopía, a saber. Esperemos que no quieran hacer de Eritrea otro Israel. Desde luego se diría que el arca les interesa bastante menos.

Total, que sacamos poco en claro, ¿no? Al menos algunas ideas, algunos puntos que ir uniendo, una pequeña constelación. Pero lo que a nadie puede sorprender es que al final quizás no fuera hijo (en el sentido biológico) de una virgen. Otras explicaciones cabrían, pero lo cierto es que ya olía raro.

Lo que empieza a hacerse evidente es que la clave de nuestros orígenes se hallaría en Orión.

Y, curiosamente, tenemos una rica tradición griega en la que Orión es un personaje, con el curioso don de “caminar sobre las olas como sobre la tierra”. ¿Es posible que tal “milagro” deba leerse en clave simbólica como una suerte de referencia? Anda, si caminaba sobre las aguas: como Orión.

E intentó violar a las Pléyades, a saber. Toda esta cosmogonía mitológica bien podría ser un cierto intento de transmitir algunas ideas, más o menos cifradas sobre lo que hoy se viene a conocer como “exopolítica”, que nadie sabe de donde sale, quizás de alguna fantasía perturbada, pero estar, ahí está.

Pero centrémonos: Jerusalén. El pacto de Abraham, el templo, el arca. Que se perdió. Y al cabo de los siglos, unos 500 años… mismo sitio. Es una pena que la verdad haya quedado, bien bajo el secretismo, bien bajo el dogma, haciendo prácticamente imposible entender realmente nada.

Para algunos lo aquí expresado podría ser una completa herejía y los textos sagrados, sagrados son, y tal vez ni siquiera deben ser interpretados. Servidos de la razón y conociendo las obras del hombre, por muy imbuidas de los dioses que estén, en mi opinión deberíamos de partir de cierta suspicacia honesta.

Al final el Corán, entre otras muchas cosas, es fundamentalmente un crítica a los judíos por parte de sus vecinos señalándoles como habrían desatendido la fe en su propio dios. Y en él se reconoce implícitamente el pacto con Abraham. Pero el arca de la alianza desaparece y de Yavhé no se vuelve a saber. Y casi mejor porque se diría que tenía bastante mal carácter.

O bueno, no se vuelve a saber nada del tema hasta que unos 1500 años después del supuesto pacto, estamos con la historia del portal, que vaya usted a saber. Y aún hoy se supone que esperan una segunda venida, profecías, etc, etc. Tal vez cosas de tener a tonto loco junto o tal vez es que algunas cosas pasan.

Puede que la serie animada Rick & Morty no sea la mejor fuente científica, pero si hablamos de portales no hallaremos tampoco fuentes mucho más rigurosas. El problema es que los viajes en el tiempo, especialmente al pasado, carecen de sentido físico, pero los agujeros de gusano sí que tendrían soluciones matemáticas dentro del marco de la relatividad.

La cuestión es que en algún episodio, entre las muchas locuras que plantean, hacen referencia a un posible desfase temporal entre ambos lados de un portal, no en el sentido de viajes en el tiempo propiamente dicho si no en el de la dilatación temporal. Algo parecido a lo que vimos en Interstellar. No en vano el asesor científico de la peli, Kip Thorne, es tal vez el ¿especialista? más conocido en el tema.

La teoría dice que a medida que un cuerpo acelera, su experiencia del tiempo, comparada con la de otro cuerpo, vamos a decir “en reposo”, se vería ralentizada. En el film de Nolan se ejemplifica con Gargantúa, un enorme agujero negro, y de alguna manera se entendería que la velocidad orbital es a la postre función de la masa del cuerpo orbitado.

Y lo cierto es que si el fenómeno del agujero de gusano fuera algo más que unas soluciones que se desprenden de la relatividad, habría que tener en cuenta la dilatación temporal. Las estrellas en el cinturón de Orión se estima que son entre 16 y 40 veces más masivas que el sol.

Si la dilatación temporal fuera proporcional a la diferencia de masa podríamos establecer una ventana, para los 1500 años entre el pacto y la llegada de Jesús de entre 37 y 93 años. 37 Sería desde la del medio, la más brillante, Alnilam. Oiga, yo que sé, cosas más raras se han visto.

Explique usted a un indígena la electricidad y el teléfono móvil. Que nosotros usamos cada día.

Porque desde el paradigma actual estamos habituados a contar años luz. Si tales agujeros de gusano fueran posibles, y ojalá que lo sean porque si no estamos abrumadoramente aislados, la distancia ya no sería el factor determinante. Aunque a saber como se habrían de hacer tales ingenios. La cosa es que parece que alguien ya se habría tomado el trabajo, en este planeta en tiempos que ni la historia recuerda.

Y dicha tecnología, ya sea real o en potencia, de ésta u otra índole, estaría en el centro de las disputas geopolíticas presentes. De otro modo se hace imposible explicar tanta insensatez.

El número 37 se diría que es especial, más que el 75 o el 93, pero al fin y al cabo estaríamos contemplando el asunto sólo desde el punto de vista de órbitas terrestres.

En cualquier caso, por el conocimiento actual, sólo a Betelgeuse se le estima la posibilidad de albergar planetas y ni siquiera estaría confirmado ni forma parte de cinturón de Orión en sí. Quién sabe. Pero si tres indicios son una prueba, tres ejes dan una coordenada.

Que al cinturón de Orión se le conozca como “los tres reyes” es la primera.

Que el viaje fuera hacia Egipto, lugar donde se hallan precisamente las pirámides alineadas con el cinturón de Orión es la segunda.

Que Orión, en la mitología griega, tuviera la curiosa facultad de “caminar sobre las aguas”, que es una buena descripción de nadar para quien no tiene una palabra para ello, tampoco parece una coincidencia. Ésa es la tercera coordenada.

Y sin duda se trataría de un “milagro”, pero muy distinto al que se presenta en la literalidad del texto. De hecho parece una forma arcaica de cifrar información: ¿sabes quién caminaba también sobre las aguas? Y apunta a con el dedo a esa constelación, que es la primera que vemos al mirar al cielo desde el hemisferio norte: Orión. El relato apunta a Orión. Y los hechos precisos de la narrativa bien podrían estar subordinados al valor simbólico, ya sea en términos generales o en episodios concretos.

Rasgos así se han utilizado para negar cualquier relación con la realidad de tal narrativa, planteando que la figura mítica sería un constructo de rasgos y elementos previos. Y hasta cierto punto lo es, pero quizás por motivos muy distintos a los achacados. La clave es Orión.

Y quedan dos líneas que tal vez podrían a llegar a ser no excluyentes: el accidente y el plan maestro, quizás del karma.

Porque si uno tiene, digamos, un cadáver en el congelador, es un desastre que un niño lo abra por accidente. O quizás el universo está enviando un mensaje.

Porque digo yo que en 1500 años uno encuentra un momento para llamar. Y en 75 también, si es que la dilatación temporal respondiera al criterio propuesto. A buen seguro los dioses están muy ocupados, qué duda cabe. Ya sabes por qué no les has visto el pelo. Eso unos, y la clandestinidad los otros. Y, a ver, tiene sentido, digamos que nadie se acerca tanto a la hoguera de motu proprio. Pero son los ladrones los que se mueven en las sombras.

Aunque por otro lado, a los ojos del mundo, lo que define al criminal o al héroe es la victoria o la derrota, al final es una vulgar cuestión de poder. Llaman pirata al que tiene un barco y al que tiene un flota, conquistador.

Uno de los aspectos interesantes de la idea de karma es que reúne el tan humano accidente con una suerte de plan maestro trascendental. O quizás sea a la postre sólo mera superstición, ignorancia. Acerca de las causas reales últimas. En esas tinieblas estamos. Tal vez incluso viendo fantasmas.

Quién sabe, tal vez el “accidente” hubiera llevado a ordenar un poco el congelador. Al final esto es un desmadre absoluto, 8000 millones de personas cada una tirando para lo suyo, pero lo cierto es que, en líneas generales, todo se controla tirando de unos pocos hilos. Pero nos hemos ido muy lejos del portal de Belén. Que al final era un portal, oye.


jueves, 6 de marzo de 2025

Templarios (Sobre la muerte de Jacques de Molay)

Paradójicamente la que nos suele llegar es la versión "templaria", lo que hace obvio que la orden no fue "borrada de la tierra" si no que pasó a la clandestinidad.

Cabría preguntarse cómo los "pobres compañeros de Cristo", que iban dos en un caballo, pasaron a tener en la palma de su mano a las monarquías europeas. Yo para estas cosas me fío de Balzac (detrás de cada gran fortuna...).

Al parecer estarían relacionados con la creación de la banca moderna, en prácticas más asociadas en principio a la tradición judía (usura) que vaya usted a saber dónde aprendieron y qué era aquello que chocheaba Franco acerca de la conspiración judeo-masónica.

Pero "templarios" no es el nombre oficial, sino una suerte de "apodo" por resultar responsables de la custodia del templo en tierra santa, eso es Jerusalén (y la que hay ahí liada todavía, casualidades de la vida). Y cuenta la "leyenda" que algo encontraron en el templo y presumiblemente se quedaron para sí mismos, que explicaría en parte su meteórico ascenso y estaría relacionado con el descubrimiento del "nuevo mundo". Cuentan que las carabelas de Colón llevaban aquellas enormes cruces porque los nativos ya conocían el símbolo.

 

Así que el pobre mártir que nos describe este artículo es posiblemente responsable, por vía herencia, del mayor robo de patrimonio de la humanidad en la historia (más o menos) conocida. Y siendo así las cosas, digo yo, bien quemado está. Lo jodido es poderlo quemar sólo una vez.

Y si lo anterior puede parecerle a alguien ofensivo, más ofensiva es la corriente que han promovido de negar la existencia del tío aquel que crucificaron, más sabiendo que ahí está el meollo de la cuestión.

Porque el tema es que aún estamos lidiando con sus "pobrecitos y perseguidos herederos", en forma de cierta tradición masónica controlada inteligentemente por una élite, judía para más señas, distribuida en distintos entramados de sociedades más o menos secretas (lo de skull & bones ya lo conoce todo el mundo) que desde entonces se volcaron en follarse a iglesia y monarquía, y no les va mal. Así que entre hijos de puta anda el juego.

Pero ya si te digo que tanto el papel del régimen nazi, la fundación de Israel y el presente conflicto de Crimea son capítulos de la misma desastrosa historia de intrigas, avaricia e ignorancia, supongo que te acabas de quedar con el culo torcido.

Lo que sí queda claro es que la historia cambia mucho según quien la cuente, porque cuando la cuentan "ellos" parece que a este buen señor lo quemaran un día que paseaba por allí despistado.

No sólo traicionaron a quienes les encomendaron la "protección" del templo (la santa sede, otro nido de víboras) y se sirvieron de su posición para su lucro personal, si no que lo que el mundo ha visto después han sido siglos de esclavitud y genocidio, herramientas de las que se han valido y se siguen valiendo sin ningún pudor.

Y por eso nada de esto se ha podido hacer público aunque les guste dejar su impronta aquí y allá, al estilo del psicópata que guarda trofeos de sus víctimas, como toda la mierda de simbología que puedes encontrar en el reverso del billete de dólar.

Un despropósito y una vergüenza para la humanidad. De la iglesia y las monarquías supongo que no hace falta ni hablar, su historia es bastante mejor conocida.

Si los templarios hubieran sido japoneses, otro gallo nos cantaría. Porque lo primero que hubiera pensado un japonés es "eso no es mío". Ellos llevan 700 años sin darse cuenta. Más grave es escindir a la humanidad en una suerte de casta secreta dominante. Los mediocres sólo pueden sentirse superiores rebajando al resto.

Y está bien contarlo porque estas mierdas no se las dice nadie y se dedican con toda probabilidad a pajearse entre ellos: oh, qué injusticia, mira lo que le hicieron al gran maestre y qué gran hombre que era... traidores, ladrones y usureros. Por otro lado, para cazar a un monstruo...

En fin, ¿templarios, decías?