La literatura de
ciencia ficción está plagada de relatos de invasiones
extraterrestres, más aún desde los 50. La guerra de los mundos de
HG Wells es de finales del XIX. No se contentó con el desbarajuste
físico del viaje en el tiempo sino que nos presentó una invasión
imposible, a lo Independence day.
Pero no es así como
funciona, por lo que se deduce de un análisis algo más maduro. A
todos nos gustas los fuegos artificiales pero la realidad a veces es
mucho más gris, aunque tal vez igual de eficaz.
Primero deberíamos
entender un poco sobre lo que la guerra es y como funciona. Sabemos
que es terrible, que muere gente, se destruyen recursos, etc, etc.
Pero si en lugar de la visión general adoptamos un punto de vista
particular, para algunos la guerra puede consistir en archivar
formularios en un despacho, o cocinar para un batallón, o
simplemente ir de compras. No todos mueren en trincheras todo el
tiempo.
La segunda guerra
mundial es conocida por el blitzkrieg alemán, esa toma relámpago
del tgerritorio enemigo rompiendo sus líneas. Pero esa es una
“solución” de conveniencia, y a pesar de ello, si tomamos el
caso de Francia, aún se fracturó el gobierno con la Francia de
Vichy y fue notable el papel de la resistencia.
No es, por lo
general, cosas de un día, por lo menos la guerra tal como la
conocemos con medios convencionales. Tras el desarrollo de las armas
nucleares que finalizaron la contienda cayendo sobre japón, tal vez
nos acerquemos más a ese tipo conflagración total, rápida y
fulgurante que tan bien transmiten esas historias, pero ni siquiera.
En Papúa Nueva Guinea desayunaron como el día anterior y el
siguiente.
Quiero decir que el
mundo es grande y somos unos cuantos miles de millones. Una invasión
extraterrestre difícilmente sucedería de esa manera, de forma
abierta, ofreciendo un objetivo al que responder. Eso llevaría una
eterna guerra de desgaste que a la postre sería contraproducente
respecto a los objetivos últimos: son estos los que dictan el modo
de proceder.
La humanidad, desde
cierto punto de vista, es un recurso tan valioso como puedan serlo
otros recursos naturales. El objetivo último viene dictado por el
carácter del sujeto. Y aquí es donde se pone interesante: esos
“extraterrestres” podrían resultarnos no tan exóticos como
podríamos imaginarnos, podrían sernos bastante familiares en
realidad.
Tanto que una guerra
podría estar librándose ante nuestros propios ojos sin ni siquiera
darnos cuenta. Uno piensa que vendrían, nos aniquilarían y se
quedarían en el planeta. ¿Para qué? Para extraer los recursos.
Pero, ¿por qué eliminarnos si nos pueden utilizar a nosotros para
extraerlos? Bienvenidos a la tierra.
***
Una infiltración es
realmente exitosa cuando no es detectada. Además de cumplir con su
función.
Por lo hasta aquí
expuesto, si cabe esperar algún tipo de invasión sería mucho más
sigilosa que lo que la pantalla nos tiene acostumbrados. Simplemente
tomarían las riendas de la sociedad a través de posiciones clave
para reconducir hacia sí mismos el excedente. Tal vez a alguien le
suene.
Sería interesante
que el desarrollo de dicha sociedad pudiera generar una producción
cada vez más elaborada pero habría que acotar ciertos ámbitos para
separar con nitidez a los conquistadores de los conquistados. Luego,
la economía no estaría enfocada al interés común del colectivo si
no al beneficio de una serie de élites extractivas. Las disciplinas
técnicas deberían ser conducidas a callejones sin salida, vías
muertas donde reposar, y desviadas oportunamente si se acercan a
puntos sensibles que pudieran diluir la superioridad establecida.
En general la
enseñanza estaría más enfocada a reproducir con precisión
complejas secuencias antes que a comprender y articular los elementos
que las conforman para poder extrapolarlos mediante el pensamiento
creativo. En general el mundo luciría muy parecido al que vivimos.
Ni siquiera tendrían
necesidad de un presencia significativa. El dueño suele poner un
gerente y sólo pasa a recoger el saco. Tampoco tendrían que ser
demasiado diferentes, por lo menos en apariencia. Ya sea como
resultado de cualquier artificio técnico o por propia naturaleza.
Tal vez el color de ojos, o algún detalle más sutil en los que no
reparamos el resto. Aunque con el tiempo, dada la tendencia a la
mezcolanza de determinadas conductas, la situación serían sin duda
cada vez más turbia.
Una vez en control
de la sociedad, a través de la economía y vasallos leales en su
control, sabiéndolo o no, sólo quedan dos objetivos: mantener el
sistema de explotación y a sus élites en la invisibilidad y evitar
el desarrollo excesivo que pudiera terminar por revelar la situación
o acercarse a un nivel tecnológico que pudiera suponer una amenaza.
Ante tal
circunstancia, antes de que los sometidos puedan levantarse, quedaría
la opción del botón rojo. El gran reinicio. Lo que fue el diluvio.
Ésas son las malas noticias, pero también hay buenas. Eso es lo que
quiere decir, literalmente, evangelio: buenas noticias.
El control omnímodo
de esas élites (que sean humanas o no es casi lo de menos) parece
que ha encontrado alguna piedra en el zapato. Es difícil, tras dos
milenios, estimar con precisión qué, cómo, cúando y dónde, más
allá del relato que nos ha sido legado, pero parece adivinarse que
otras partes también hacen juego.
La situación
seguramente sea mucho más compleja de lo que estas líneas, de
especulación más o menos fundada, puedan llegar a aventurar, pero
de algo hay que prescindir para resumir.
El caso es que toda
la esfera occidental está en manos de élites de orígenes judíos y
sus asociados y la segunda guerra mundial puso el broche de oro a un
proyecto largamente perseguido: la fundación del estado de Israel,
paso ineludible para el control de Jerusalén. Todo absolutamente
programado.
No creas un país
con varios millones de habitantes de la noche a la mañana, les llevó
décadas. Es ése tipo de invasión. De ahí la necesidad de los
campos de concentración y de desplazar a la gente de sus hogares
para después ofrecerles la tierra prometida. Que en realidad fue
tomada por la fuerza, tal como fue perdida.
***
Del pueblo judío
dicen que fueron esclavos en “Egipto”. Y que los liberó Moisés,
que los condujo por el “desierto”, siguiendo una “zarza
ardiente”, y tras un deambular de 40 años llegaron a la tierra
prometida. A la Tierra.
Porque si uno mira
la distancia que hay entre Egipto e Israel, no digo que tuvieran que
hacer el camino en línea recta, pero es difícil pensar que se
tiraron 40 años dando vueltas siguiendo un matojo en llamas, como
primates que apenas conocieran el fuego. No. También es raro lo de
Moisés, “abriendo las aguas”.
Bueno, “abrir las
aguas” es una manera bastante sensata de describir a alguien que no
tiene el menor conocimiento de física el funcionamiento de un motor
WARP o de curvatura, al estilo de Alcubierre.
El desierto sería
un páramo vacío, la zarza o tea ardiente un lucero al que llamamos
sol y los 40 años un largo viaje desde probablemente Orión, que al
parecer es donde apuntan las pirámides de Guiza.
En otros trabajos se
ha analizado el reinado de los faraones y el posible modelo que
explique las observaciones. Resumamos en que el estilo “egipcio”
no sería exclusivo de nuestra órbita, al más puro estilo
“stargate”, que al parecer no sería una tecnología ampliamente
disponible. Al menos no para esclavos fugados, que básicamente es lo
habrían sido.
Si atendemos a
tradiciones aún anteriores, como la sumeria, encontraremos que en la
tierra han tenido acontecimientos algo más singulares de lo que
cabría esperar, empezando por nuestro propio origen. A mí se me
hace difícil no asociar a los judíos, ese “pueblo errante”,
(que no tuvieran tierra propia der partida explicaría algunas cosas)
a los hiyiyi de las crónicas annunaki.
Se dice que el
humano se crea porque los hiyiyi se rebelan. Tal vez sea todo una,
aunque el viaje de Moisés pareciera posterior. En cualquier caso la
creación de la humanidad desemboca en los acontecimientos relatados
por Enoc, que no quiere decir que fueran como relató o como nos han
llegado.
El humano toma
conciencia y, hablando mal y pronto, sabiendo que ir flojos de
bragueta es casi un distintivo del pueblo elegido, además de con los
hiyiyi cabría asociarlos con los propios “vigilantes” del
mencionado evangelio apócrifo. Y lo poco o mucho que haya sido
revelado, seguramente tiene que ver con esas “otras partes” en
juego.
***
Parece una locura
pero lo cierto es que tiene mucho más sentido que el relato que se
nos lega. De hecho, si estuviéramos siendo víctimas de una suerte
de infiltración, lo natural sería ensombrecer cualquier tipo de
revelación, ya sea anquilosándola con pompa y liturgia o
ridiculizándola tildándola de conspiranoia.
A nadie que haya
estudiado un poco de la historia de los últimos 2000 años se le
puede escapar el giro copernicano de lo que denominamos cristianismo.
De ser perseguidos y crucificados a ser la corriente principal, hasta
el punto de obligar a Roma a integrarlos en el aparato del estado.
Así que se entenderá que lo que hoy hay en Roma no tiene mucho que
ver con los cristianos que alimentaban leones en su coliseo.
El proceso de
destrucción del cristianismo empieza por el propio Jesús,
crucificado por los romanos a instancias del sanedrín judío. No
debería hacer falta recordar los recurrentes trágicos finales de
los apóstoles predicando el evangelio. El cristianismo deja de ser
contrapoder para ser absorbido y deglutido por este hace más de 1500
años.
Pero si hay un punto
y aparte claro es uno de los capítulos más relevantes y poco
comprendidos del último milenio: el final de los templarios.
Pero recapitulemos
para ponerlo en contexto. Roma cae a manos de los bárbaros, el
imperio romano de occidente se desintegra como tal y el cristianismo
hace su parte en eso.
No es hasta siglos
después que Europa se vuelve a recomponer y mira a su pasado. Las
cruzadas son promovidas por intereses menos visibles que los del Papa
que las bendice.
Dejando a un lado
las especulaciones y las leyendas, en las que ya se ha abundado en
otras reflexiones, el hecho es que se produce un tremendo cisma que
termina con el gran maestre de la orden religiosa-militar más
importante de su tiempo, quemado en la hoguera.
Es el pistoletazo de
salida para la persecución de herejes de todo tipo (en realidad
criptotemplarios agrupados bajo otras denominaciones) y lo que
posteriormente terminará siendo la inquisición. Es una guerra
abierta entre la iglesia y los templarios que por aquel entonces,
tras las cruzadas ya tenían, ahogadas en deudas a las casas reales
de media Europa.
Es una guerra en
realidad no declarada, o declarada bajo falsos pretextos. Lo que se
dice es que los templarios encontraron algo en el templo de Salomón.
Lo cierto es que al empezar las cruzadas eran tan pobres como para ir
dos en un caballo y terminaron siendo el mayor poder económico del
momento, tanto que despertaron más que recelos en las monarquías y
en Roma.
Lo interesante es lo
siguiente, el capítulo que nadie cuenta. No sorprende a nadie que de
una nutrida y poderosa orden, tras ser declarados herejes,
perseguidos y asesinados, no quedara nadie que osara elevar ese mismo
estandarte contra Roma. Era un poder incipiente que estaba en cierta
posición de debilidad frente al poder de una institución milenaria.
El golpe debió ser
tremendo, tanto en lo humano como en lo material. Pero lo cierto es
que la maldición de Jacques de Molay, cuentan que desde la misma
hoguera que lo devoró en llamas, se vio cumplida: el Papa y el Rey
de Francia, responsables de su ejecución, murieron antes de un año.
Por como manejaron
la situación se diría que hicieron contactos clave en tierra santa
pero en mi opinión ese vínculo con algunas esferas del judaísmo
existía antes y como causa de las cruzadas.
Así que al parecer
sus redes, ya fueran secretas o discretas, tenían mayor alcance del
que podría esperar. Pero ante la reacción de la iglesia (en mi
opinión como resultado de una traición, no de herejía alguna),
brutal e inflexible en su persecución, optaron por “desaparecer”.
Es en esta etapa
donde asistimos a la creación de una serie de sociedades/órdenes
que van a preservar en buena medidas las estructuras templarias en lo
que luego vino a ser la masonería, en paralelo más tarde la orden
illuminati, etc.
Ésa gente, con el
respaldo económico que la usura de los prestamistas judíos había
logrado amasar durante siglos (la iglesia católica lo prohibió
durante mucho tiempo para los cristianos dejando el camino expedito),
son los que algunos siglos después forman los Estados Unidos de
América.
Pero antes ya se
habían infiltrado en las estructuras eclesiásticas. A la monarquía
francesa se la terminaron de devolver con la revolución. Todo
facilitado a través de la financiación y las personas adecuadas en
los lugares oportunos. Incluso aparentemente de signo opuesto. Tanto
a los revolucionarios como a Napoleón.
Y en poco más
llegamos hasta nuestros días, tal vez la muestra más espeluznante
de dominio sean las guerras promovidas en Europa tras la etapa
colonial, que aún perdura en modos pretendidamente más
sofisticados.
Tanto la Alemania
nazi como los USA de hoy no son más que herramientas al servicio de
objetivos. Son demasiado inteligentes para atarse a ninguna bandera
que pueda ser quemada, ni siquiera la de Israel. Todo son
herramientas supeditadas a una función. La de USA el control mundial
de la economía a través del dólar y la de Israel ser la cabeza de
playa hacia Jerusalén.
Y el siguiente
capítulo, según aquella supuesta carta filtrada de Albert Pike,
sería enfrentar a Israel y al Islam, dando como resultado la tercera
reconstrucción del templo y por lo tanto cumplimiento a la profecía
de la segunda venida. Viendo lo que le hicieron al primero, lo
difícil es entender que quieran un segundo.
De hecho sus vecinos
árabes dicen que ya habría sucedido, en cierta forma. En el Islam a
Jesús se le considera profeta, en modo similar a Mahoma. Y si uno
hojea el corán ve rápido que buena parte de éste consiste en
recriminar a su vecinos, judíos, con los que comparten la creencia
en el pacto abrahamico (ibrahim), el nulo cumplimiento que dan a sus
propios mandamientos. Se siguen haciendo llamar el pueblo elegido,
desconociendo que dios haya podido cambiar de idea como mero
resultado de su infame conducta. La misma que les ha llevado a
sentarse en el trono del poder económico global.
No está mal para
venir de fuera, aunque sus siglos les ha costado. Y expulsiones de
países de toda Europa, en varias ocasiones. Y no sólo es cuestión
de racismo, que no cabe duda que hay y habido, pero que en estas
líneas no se halla y un ápice: en realidad es el resultados de
dinámicas de luchas con los poderes locales que han terminado por
usurpar con éxito.
Así que no, ni
guerra de los mundos ni independence day. Sin embargo la invasión
podemos decir que se ha consumado. Claro que el lejano oriente
presenta algunas dificultades para sus estrategias típicas de
infiltración, en otros lugares pasan más desapercibidos y ahí sólo
pueden entrar con dinero, comprando a otros, por eso lo dejaron para
el final, para cuando ya dispusieran de la palanca económica. Claro
que, revelado el plan, lo cierto es que pierde bastante iniciativa
estratégica.
***
Si usted ha sentido
desde siempre que algo en el mundo está mal, ahora ya sabe por qué.
Por eso le han educado en la corrupción desde el principio y vive en
una sociedad perfectamente engrasada para explotar con precisión sus
impulsos y debilidades. Por eso vive en una sociedad hostil diseñada
contra el hombre. Lo último que se les ocurrió es que deberían
también poner a las mujeres a trabajar, y no les va mal. Aplauden
hasta con la orejas. El microchip ya lo llevamos implantado en el
bolsillo en forma de teléfono móvil, hacerlo subcutáneo es un mero
tecnicismo. Pagado de nuestro bolsillo y recargado religiosamente.
“Y aquellos que no
tengan la marca de la bestia no podrán vender ni comprar”. No es
el futuro, es el plan. Es que ya ha pasado, quién sabe donde y
cuando, y cuántas veces, en otro lugar. En otros lugares. Es un
modus operandi. Es la estrategia de esta guerra silente de
infiltración y engaño. Se diría que están esclavizando a la
humanidad con las mismas cadenas de las que se liberaron. No es de
extrañar que muchos entre ellos no estén de acuerdo. También
muchos de los de aquí han vendido su alma y la mayoría vive con la
mente lobotomizada por el entretenimiento, ciegos de ignorancia, y
con los sentidos embotados por la hiperestimulación de las urbes.
Es una guerra rara,
la gente espera fuegos artificiales y, por más que en algunos
lugares los hay, en la mayor parte es una balsa de aceite. Con
personas tan profundamente engañadas que defienden las cadenas que
les atenazan. O que venderían a cualquiera por una propina.
Tienen una carpetita
con tu nombre y tu vida resumida en una cuantas hojas. Y así con
todos, con más o menos páginas. La gente incómoda va
desapareciendo en silencio, antes de tiempo. La propia escuela es un
mecanismo para erradicar cualquier resquicio de lucidez.
Trabajan bien,
tienen tiempo y medios: lo han orquestado de tal modo que cualquiera
que eleve una palabra contra los judíos, con razón o sin ella (por
más grosera que pueda ser la generalización) es automáticamente
catalogado de nazi, luego, contrario a la más elemental humanidad.
Y paradójicamente
fueron las propias élites judías las que tuvieron que financiar el
nazismo, ya que ostentaban el poder económico en Europa sin que
nadie les pudiera hacer sombra desde varios siglos atrás.
Luego, hablamos
entonces de unas élites muy concretas, sin el menor respeto por las
vidas ajenas, incluso de los propios judíos. Cabe recordar que en
otros momentos los sacrificios humanos han sido sistemáticos, en
varias culturas. Y desvelar el engaño que han pergeñado es tarea
que puede ocupar buena parte del ciclo vital, por más que sea
evidente que algo no marcha bien desde el principio. Basta con oír
el llanto desconsolado de los niños. En realidad siempre lo has
sabido.