CBS 10996
PBS VII/2, 104
Nippur (Irak)
Periodo Neobabilónico (c. 539–331 a. C.), copia de un texto Paleobabilónico (c. 1800–1600 a. C.)
Penn Museum (Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pensilvania), Filadelfia, EE. UU.
SA 1 SA 5 — nīš tuḫrim |
SA 7 SA 5 — šērum |
SA 2 SA 6 — išartum |
SA 1 SA 6 — šalšatum |
SA 3 SA 7 — embūbum |
SA 2 SA 7 — rebūtum |
SA 4 SA 1 — titur qablītim |
SA 1 SA 3 — isqum |
SA 5 SA 2 — titur išartim |
SA 2 SA 4 — titur pītim |
SA 6 SA 3 — qablītum |
SA 3 SA 5 — pītum |
SA 7 SA 4 — nid qablītim |
SA 4 SA 6 — zerum |
La
traducción es de Anne Draffkorn Kilmer en 1960, al menos en
cuanto a los números que es lo que nos ocupa aquí.
Interpretado
adecuadamente, el texto hace referencia a los modos griegos, algo que
ya se suponía pero no era tan divulgado y no del todo comprendido.
Vamos a resolver el sudoku.
La letra “sa” que se habría
interpretado como cuerda en realidad recuerda muchísimo a una
cuadrícula, una matriz:
¿Y
eso qué es? Pues los modos de la escala mayor y menor a la izquierda
y los de la menor melódica a la derecha.
Teniendo en cuenta que
esto tiene como poco 3600 y está escrito en cuneiforme, para mí que
en realidad son las escalas mayor y menor. Lo que hoy se llama mayo y
menor en función de la tercera a la postre es la misma escala. Pero
no quiero profundizar en ese tipo de apreciaciones, sólo añadir la
demostración para el cuadro de la izquierda:
De la imagen se
deducen algunos detalles interesantes. Normalmente cuando se abordan
los modos, o bien se plantean todos los modos de la escala natural,
que como secía resultan ser la misma escala empezando en disinta
nota, o bien se plantea un ejercicio más próximo a lo de arriba:
Se
toma una nota de referencia y se construyen los diferentes modos a
partir de esa nota.
En la segunda parte de la tablilla se dan
las instrucciones para, mediante dos modificaciones de medio tono
(los dos semitonos de la escala desplazándose hacia un u otro lado)
pasar de un modo al adyacente, tal como muestra la imagen con las
celdas en rojo.
De un modo en que al
final se retorna, no al punto de partida, si no al mismo modo pero en
el siguiente semitono. En principio los pasos aparecerían
desordenados pero tampoco es fácil encontrar traducciones fiables.
Otros con más detenimiento podrám asociar lo términos acadios a
los modos actuales. Hasta aquí lo musical, la verdad es que no he
tenido especial interés en los modos y jamás habría dicho que los
estudiaría en acadio. La vida da muchas vueltas.
Pero
esto tiene implicaciones importantes. De entrada, que todo el relato
que aún se cuenta sobre Pitágoras (pregúntale a tu IA de
“confianza”), sin restarle ningún mérito, no sería del todo
así. Se diría que hizo el mismo viaje que Solón, aquel al que le
fuera relatada en Egipto la historia de la Atlántida que luego nos
llegaría por Platón.
E incluso es posible que se tratara
de un conocimiento preexistente y no necesariamente “propio” de
aquellas latitudes, de hecho la tablillla se considera coipa de otra
anterior. De momento ya le hemos puesto mil años más (hace 3600
años por lo menos) a unos diagramas que en realidad son
exactamente los mismos que los que uno puede encontrar si quiere
estudiar modos y escalas. O describen lo mismo, como decía tienen
una aproximación algo particular, en lugar de las nociones
circulares que se suelen transmitir aquí lo que se dibuja claramente
es una espiral. Puede que no sea la única manera de interpretarlo
pero lo cierto es que encaja bastante bien.
Otra cosa que
llama la atención es que, hasta donde yo he llegado, no me he topado
con referencia alguna a los 12 tonos de las escala cromática,
indispensables para formar los modos… ¿acadios? ¿atlánticos?, lo
cual refuerza la idea, aunque sea sólo como indicio, de conocimiento
recibido antes que creado.
De hecho, llama la
atención encontrar las notas referidas, no con letras con en sistema
anglosajón, no con las sílabas iniciales de un canto como en el
sistema latino, si no con simples números. Algo que recuerda más a
los grados, para los que hoy se suele usar numeración romana, por la
visión relativa de la nota antes que aparecer atada a una frecuencia
concreta. Esa relatividad, también en la música.








