Hace un tiempo salió la noticia de una pintura de Mondrian: estuvo colgada al revés 75 años. Cosas del arte abstracto, seguramente no sea el único caso. Y la idea es un poco esa, ante cosas que no terminas de comprender, pues tal vez darles la vuelta y verlo al revés puedan hacer que encajen mejor.
¿Qué tiene esto que ver con la expansión acelerada del cosmos? Pues, por lo menos, que es susceptible de ser interpretada al revés.
Matemáticamente, y a todo efecto, es indistinguible que todo se expanda a que el observador se contraiga. Y esa es una de las cosas que más sorprende, que la luz que nos llega de cuerpos distantes apunte a que se estarían alejando (ley de Hubble). Y en todas direcciones a la vez, lo cual, además de sorprender, ha dado pie a las tesis de expansión acelerada.
Pero como ya señalaba “en páginas anteriores” (¿De nuevo el error antropocéntrico?) es mucho más sensato, de hecho es la explicación más parsimoniosa, que sea al observador el que se está contrayendo.
Y, visto así, se presenta una coincidencia curiosa. Si aceptamos la posibilidad de una contracción física real, estamos dotando de un mecanismo a la exótica dilatación temporal de la relatividad.
No sería dilatación temporal, sería dilatación, a secas. Del espacio, sí (o más bien de la materia en él, está por dilucidar), pero vuelve a ser la explicación más parsimoniosa frente a la dilatación de un tiempo que no tendría ninguna otra propiedad física.
Un punto de vista que permite explicar dos situaciones de forma más sencilla que la explicación habitual, debería resultar, cuanto menos, sugerente.
Pero aún cabe añadir algo más. Porque si aceptamos la posibilidad de que esa contracción se produzca en términos reales, como fenómeno físico, y entendemos que la razón de esa contracción pudiera variar en función de otras variables (densidad, energía), podríamos haber descubierto el origen esa... interacción..
Si un núcleo se contrae más despacio que su corona, el efecto experimentado en la corona sería indistinguible de la gravedad.
Ya son tres grandes preguntas que nos resuelve la posibilidad de que exista un cambio de escala.
Pero vamos a añadir aún algo más. Si contemplamos la posibilidad de dilataciones y contracciones como propiedad de la materia, según la relatividad, lo que emergen son dos nuevas “superdimensiones”.
La teoría de cuerdas plantea la existencia de hasta 6 dimensiones extra “compactificadas” o “enrolladas sobre sí mismas”.
Si existe la posibilidad de expandir y contraer materia (o el propio espacio), se trataría de un movimiento, en los tres ejes clásico del espacio, x-y-z, a la vez.
Así que tendríamos dos superdimensiones emergentes que habrían pasado inadvertidas, que suponen un desplazamiento síncrono en las tres dimensiones clásicas y que, matemáticamente, no me extrañaría que pudieran valer por tres.
Hasta ahí la idea, luego vienen arduos pormenores dilucidando las relaciones entre permitividad del vacío, constante de estructura fina, radio de Bohr, masa atómica y algunas otras constantes que tal vez no lo sean. En cualquier caso la semilla para un nuevo marco conceptual estaría ya plantada.
Os dejo con el sin duda interesante cuadro de Mondrian pos si queréis darle un par de vueltas. Yo nunca he entendido el arte abstracto. ¿Entonces representa algo o no?
Escuchaba hoy decir a Enric Juliana, tras la resolución europea
sobre la amnistía, que se cierra un ciclo. Y entiendo que se refiere
al iniciado con el Estatut.
Cuando revisas lo acontecido
en estos últimos años, te das cuenta de lo que ha pasado con algo
más de claridad que cuando lo estabas viviendo: en cierta forma, el
PP ha estado gobernando en minoría a través del constitucional.
No
es ningún secreto que el propio tribunal estuvo incumpliendo su
normativa durante años. Siendo Así las cosas, tampoco puede
extrañar que algunos hablen de la España irreformable.
Pero al final
resulta que igual son sólo molinos, y que, de la misma manera que la
constitución está blindada bajo una mayoría parlamentaria de dos
tercios, tal vez fuera de recibo exigir al alto tribunal esa misma
mayoría cualificada para vetar las resoluciones que emanan del
parlamento, qué sin duda es una institución bastante más
representativa del sentir general.
(Eso se puede
tramitar con una mayoría parlamentaria simple y podría sacarnos de
esa situación de bloqueo en la que se diría que estamos desde
aquellas repeticiones electorales.)
Y es que la ley no
siempre produce justicia, a veces incluso todo lo contrario.
De hecho, uno de los
problemas acuciantes de nuestros días es la instrumentalización del
sistema de justicia (lawfare) para explotar los “daños
colaterales” que puede llegar a generar. Pleitos tengas y los
ganes, reza un refrán gitano.
Así que lo que parece
urgente, y quien mejor que este gobierno para impulsar tal propuesta,
es tipificar en el código penal esa suerte de conductas. Cuando el
objeto de una demanda, y más grave si su viabilidad es cuestionable,
va más allá de la reclamación de la propia demanda (sustracción
de la atención, erosión económica, daño a la imagen pública),
ese “co-objeto” debería resultar punible.
No se trata
de limitar la tutela judicial garantizada por la constitución, por
supuesto… ni de hacer una ley con la que luego quieran perseguir a
legítimas asociaciones de consumidores o sindicatos, si no de evitar
ese tipo de persecución burocrática en base a cuatro recortes de
prensa falsos en los periódicos de los amigos.
Sin duda
los medios son otra pata del entramado que, bueno, a buen entendedor
pocas palabras bastan. Seguramente son el núcleo de la cuestión.
Pero si mediante una ley que penaliza ese “abuso procesal”, los
titulares quedan huérfanos de la denuncia infundada que los
sustenta, el asunto ya es distinto.
Tal es el alcance del
problema que no parece descabellado que la propuesta pudiera reunir
los apoyos parlamentarios para llevarla a trámite.
Si uno lo piensa
bien, tanto el lawfare como el abuso del recurso de
inconstitucionalidad, (que es más lawfare) trabajan en un sola
dirección. En la buena dirección, dirían algunos. Pero a buen
seguro otros no lo ven así.
Yo creo que con esas dos
cositas, mayoría cualificada en el constitucional para enmendar la
plana al parlamento y una ley que penalice las instrumentalización
de la justicia con fines espurios (nada tan innovador, algo similar a
lo que ya hay en UK)… igual sí que se cierra un ciclo.
Cuando uno se interesa por la historia del pensamiento e incide en
los errores cometidos, para tomar buena nota de ellos y no volverlos
a cometer, el tipo autocéntrico resulta un tipo relevante.
Eurocentrismo para
los europeos en la visión geopolítica, antropocentrismo para el ser
humano intentando entender la existencia y el marco en el que se
desarrolla. El ejemplo más rampante está en la discusión de la
iglesia y Galileo acerca de quién gira alrededor de quién en el
sistema solar.
Al final es la
tierra la gira alrededor del sol y no al revés. Obvio, a estas
alturas. Lo que no es tan obvio es el modo en que volvemos a caer en
el mismo error.
Así, desde el
enfoque de la cosmología moderna, lo que se advierte al mirar el
firmamento es que existe un desplazamiento en el espectro de los
astros en relación a la distancia: la ley de Hubble.
Tal fenómeno se
asocia con el efecto Doppler, que reconoce como el desplazamiento
entre emisor y receptor altera la onda. Se concluye por lo tanto que
“todo se aleja”.
Sucede que, bien
pensado, si todo se aleja de uno, cosa que así de entrada extraña,
tal vez lo que esté sucediendo, por surrealista que resulte es que
uno esté...encogiendo.
Ésa es la única manera lógica
de distanciarse de todo a la vez: encoger. O, si uno lo que ver a la
inversa y pensarse como la medida de todas las cosas, es todo el
resto de elementos que presentan una “expansión”. Y por ese
camino, de nuevo inadvertidamente desde el error antropocéntrico,
llegamos a la expansión acelerada del cosmos, que viene a ser la
interpretación más consensuada de lo que nos rodea.
A
ello hay que sumar que la ley de Hubble abusa de la primera ley de
newton presuponiendo que en distancias astronómicas y periodos de
tiempo cosmológicos nada perturba las dinámicas de los cuerpos en
el espacio. Porque la información que nos ofrece el firmamento es
más antigua cuanto más profundo miramos.
Sucede con la ley de
Hubble que es susceptible de ser interpretada de ambos modos debido a
la falta real de información. Uno sabe la situación de una estrella
a 1 millón de años luz hace un millón de años, no ahora. Es
ampliamente conocido que algunas de la estrellas observadas ni
siquiera existen ya más que en forma de la luz radiada, sin embargo
no siempre se aplica tal noción de forma correcta a la hora de
construir las lecturas .
Lo que realmente se
puede garantizar por la observación de Hubble, que remite a una
suerte de “burbuja”, es que en el pasado “la expansión”
habría sido mayor. O, visto desde un punto de vista menos
autocéntrico, ese surrealista encogimiento que no he escuchado a
nadie plantear. Por más que enlaza con la relatividad de una forma
casi preocupante: la dilatación temporal encaja perfectamente con un
cambio de escala.
A una velocidad dada, si las cosas están
más cerca, se alcanzan antes y si están más lejos se alcanzan
después. ¿Podría ser que el desfase de los relojes de los
satélites se debiera a una contracción física general? Lo que
viene a ser un cambio de escala. La idea resulta extraña, casi
sacada de una vieja novela de fantasía, pero lo cierto es que sobre
el papel son nociones perfectamente intercambiables: espacio-tiempo.
Pero para asumir ese
presupuesto, habría que aceptar que el radio del electrón presenta
la propiedad de dilatar y contraer su radio en función del medio en
el que se halla. Y la luz en nuestros días, aunque algunas rendijas
parece que empiezan a asomar, sigue según muchos desplazándose por
el “vacío”. ¿De nuevo el error antropocéntrico? Eppur si
muove.
Jamás harás dinero de verdad si no hay un intermediario llevándose
la mitad de lo que generes, jamás. Y no hablo de los impuestos, eso
viene luego. Ni de los intereses, si se te ha ocurrido endeudarte,
eso viene aún luego después.
Y es posible que se
te haya ocurrido endeudarte porque no hay mucha más opción. El
ahorro se lamina sistemáticamente con la inflación en un mundo
diseñado para que ni siquiera exista.
El pago en cada
comercio es intermediado por el cártel bancario que tasa cada
transacción.
Comprarás y
venderás, pero no fabricarás. Viene de antiguo.
El otro día me llegó un relato, de los inconfirmables, acerca de un
buzo de Costeau. El marino francés de gorrillo rojo, los viejos sin
duda lo conocerán. El episodio narrado comprendía un accidente de
descompresión por ascenso demasiado rápido como resultado de un
pánico extremo del buceador. Y entre los efectos se relataba el
recurrente “mito” del encanecimiento súbito.
Más
allá de la causas propuestas para tal situación de pánico, dignas
de abordar en otra ocasión, me resultó interesante el efecto, que
resumidamente vendría a ser “el pelo blanco de un susto”.
El problema médico
que presenta dicha afirmación es que el pelo no está vivo, al menos
tal como se entiende hoy. De hecho puede constituir un registro, de
tóxicos, por ejemplo, o de adn, en el folículo, pero lo que es el
pelo en sí, no responde en principio al metabolismo si no en el
momento de su crecimiento. Y luego ahí queda y se va alargando.
Entonces lo que se
hace es negar la mayor, se propone una suerte de calvicie selectiva
por lo que sólo queda el cabello blanco. Eso explica cualquier
canosidad, pero no la repentina, si es que tal cosa finalmente
existe. Si fuera así de repentina, no sería en principio una
cuestión metabólica, ya que el cabello crecido queda al margen,
debería ser un factor “externo”.
Si uno revisa casos
ilustres encuentra el de María Antonieta, que da nombre al síndrome,
y el de Tomás Moro. Ambos encarcelados y con severo peligro para su
vida, desde una posición privilegiada. Pero rastreando casos,
rápidamente se advierte que no hay un fenómeno externo común
evidente más allá del propio pánico, que en principio es cuestión
interna. ¿O no?
***
En un orden
aparentemente distinto de cosas, existe un fenómeno llamado
“fotografía Kirlian”. Recuerda un poco a los rayos X, al final
lo que hace es recoger el campo eléctrico de los cuerpos.
Y
aquí viene la bola curva: si ese campo rodea a los cuerpos, ¿podría
un cambio súbito e intenso de ese campo producir la decoloración
del cabello ya crecido? Aunque no fuera de forma automática, tal vez
en horas o días tras la exposición. ¿Podría ser ese campo
eléctrico, ese “aura”, el responsable de dicha fenomenología?
Lo sensato, llegado
a este punto, sería plantear el experimento. Si podemos decolorar el
cabello con electricidad, estaríamos pisando terreno más sólido.
Pues bien, ya está hecho. No en condiciones de laboratorio, sin
duda, pero suficientes para demostrar la viabilidad del mecanismo. El
caso de Ellen Barnes en 1890 recoge encanecimiento por impacto de
rayo, presumiblemente:
Aún así, y por
tremendo que sea el pánico que uno pueda sentir, resulta extraño
que pudiera interactuar de esa manera con el propio cuerpo a través
del...aura. Que presentaría la curiosa propiedad de ser una fenómeno
de origen interno (el campo eléctrico del cerebro no puede ser el
mismo contento que triste como no lo es durmiendo que despierto) que
cobra expresión de forma externa. Aura. Está en las fotos
mencionadas, luego ya cada cual interpretará.
Luego a
nivel teórico el mecanismo, aunque muy infrecuente (un estudio de
2013 recogía 196 casos), parece factible. Pero avancemos un paso
más, porque si el propio aura puede decolorarle el pelo en una
situación de pánico límite… ¿Qué más podría hacer?
***
Lo de “combustión
espontánea” suena a relleno para las páginas de Más Allá, Año
cero, o la mismísima “nave del misterio”, pero lo cierto es que
existen casos forenses documentados sin explicación clara.
Eso sucede porque
partiendo de un marco conceptual erróneo es imposible comprender
como se producen determinados fenómenos. Ahora bien, si tenemos
casos en los que ese “aura” (palabra que seguramente algunos
odian casi tanto como éter) podría incluso decolorar eléctricamente
el cabello… ¿Qué más podría hacer?
Todos hemos
sentido la electricidad estática. Ya sea como el erizado del cabello
o un buen pellizco, tal vez al tocar algo metálico. Sus propiedades
son bien conocidas: altos voltajes y cargas mínimas.
No veo
mayor problema para que un chispazo, tal vez mayor de lo
acostumbrado, pudiera actuar en condiciones muy concretas como
iniciador de un fuego.
No nos solemos ver
así, pero lo cierto es que nuestro cuerpos son inflamables. Y lo
cierto es que prenden si no los apagamos antes. Así que planteemos
un escenario: una situación de pánico intenso que pueda generar un
resultado de infarto, por un lado (no es tan extraño, es un clásico
de la literatura médica) y a la vez un “chispazo” de estática,
generado por la perturbación del propio aura, se propone aquí, que
pudiera actuar de iniciador de una combustión que el infartado ya no
estaría en condiciones de detener. El resultado, aunque sumamente
infrecuente, sería indistinguible de lo que de define como
combustión espontánea.
***
Se plantea por lo
tanto una tesis sólida que une el encanecimiento súbito con la
combustión espontánea a través de la fotografía Kirlian y el
aura. No está mal para un jueves de junio.
Hay coincidencias que pueden hacernos parpadear muy fuerte, varias veces. Seguramente porque no lo sean.
Fueron los griegos los que llamaban al ámbar elektron (latinizado electrum) y, dadas sus propiedades para generar electricidad estática al ser frotado con un paño o piel, la raíz ha quedado en lo que hoy llamamos electricidad. Hasta ahí nada raro.
Lo que sorprende es que usaran el mismo término para referirse a la aleación de los dos mejores conductores que conocemos: oro y plata. Se puede plantear que el color tuviera que ver algo en dicha circunstancia pero lo cierto es que en una aleación el resultado tiende a ser indistinguible de la plata:
Entonces, ¿cómo es posible que tuvieran conocimiento de las especiales propiedades eléctricas de esa aleación? Difícil de explicar desde cualquier otro contexto que no contemple la transmisión de un conocimiento previo.
Así que una muesca más, como las 365 de Gobekli Tepe, de una calendario solar mucho antes que las grades culturas de calendarios lunares posteriores: griegos, romanos...
A ello cabe sumar los mapas con información que no se corresponde con la cultura en la que se hallan (Piri Reis), las grandes obras megalíticas con técnicas y localizaciones que desafían a lo que cabría atribuir a los periodos a los que se atribuyen...
Se diría que cada día estamos un poco más cerca de las puertas de la quizás no tan mítica Atlántida. Siempre he desconfiado de algunos asuntos, y creo que con razón, pero lo cierto es que las palabras de Edgar Cayce podrían haber resultado bastante más atinadas de lo que cabría esperar. Quién sabe, tal vez aún no hemos comprendido algo fundamental.
¿O podría ser todo sólo una enorme coincidencia? A mí no me lo parece.
Hace poco escribía sobre el calendario solar de 365 días, 365 muescas, en una columna de Gobekli Tepe, haciendo hincapié en su importancia y planteando una serie de hipótesis al respecto. Se puede leer en este enlace.
Hace un poco más, analizaba de forma heterodoxa el móvil de las guerras mundiales para llegar a conclusiones que contradicen por completo la narrativa oficial. Y entre otros detalles significativos comentaba el caso de Eichmann. Se puede leer aquí.
La tesis básica es que el nazismo habría sido promovido (paradójicamente) por el sionismo internacional con el objetivo de la creación de Israel. Y precisamente se señala a Eichmann como posible agente sionista (otros habrían sido simplemente engañados). El interés por la historia de los nazis era de todos sabido, algo que sin duda comparten con el sionismo, que no hay que perder de vista que en realidad es un movimiento más bien centroeuropeo (Herzl). Y no es que los campos estuvieran sólo en Alemania.
Por otro lado, ya hace tiempo que, en la búsqueda de los orígenes, vengo desarrollando una tesis que en realidad poco tiene de nueva. La de hacerle un poco de justicia a Platón, y a Solón, y a los sacerdotes de Sais, dando credibilidad al relato de la Atlántida. Ése que a la academia parece causarle tanto prurito sin que quede del todo claro por qué, más viniendo de una fuente respetada. Habría más, seguramente, si no se hubiera quemado trágicamente la biblioteca de Alejandría.
La tesis implica la caída de una civilización, pero no sólo eso. No es fácil de resumir en un párrafo, hay diversos trabajos en mi perfil sobre ello. Pero una de las ideas que aflora es la de posibles supervivientes, e incluso dispersión de estos. Y se exploran las estrategias que pudieron adoptar y se hace un seguimiento del rastro y las huellas de las élites que hoy ostentan el poder.
La escurridiza identidad de tan solemne fraternidad pasa primero por Egipto, donde pudieron recalar algunos tras la tragedia, habrían renacido cual fenicios de sus cenizas, vistiendo a las cortes de púrpura, habrían medrado en Roma, poniendo las primeras piedras de lo que luego terminaron siendo las cruzadas.
De los múltiples tentáculos existentes habrían sido los que conformaron la orden del temple aquellos que recuperaron las reliquias de tierra santa, probablemente información de alto valor estratégico para la época: cartografía mundial y posiblemente el dato de la esfericidad de la tierra.
Reservan la información para sí, negando la autoridad del papado, abriendo una guerra que se llevará por delante tanto al gran maestre de la orden como al rey y al papa en menos de un año, tal como fue ordenado por el líder de los templarios antes de arder en la hoguera.
La orden por entonces ya se había enriquecido a través de bienes raíces y la práctica bancaria hasta tener en el bolsillo a la misma monarquía. Oficialmente el Papa los exconmulga, en los años siguientes aparecerán cátaros y gnósticos que serán perseguidos por Roma bajo cargos de herejía.
Buscan refugio en Portugal y forma la orden de Cristo. Son los herderos de ese conocimiento los que impulsan la circunnavegación de África y el camino a las Indias. Más tarde utilizarán a España para oficializar el descubrimiento del continente americano, que ya habrían visitado.
Adicionalmente recalan también en Escocia, ahí podemos encontrar el vínculo entre la proscrita orden del temple y lo que vendrá a ser la masonería moderna y su conocido “rito escocés”.
Y aún posterior, el sello de los iluminados de Baviera o illuminati, hablamos de la misma tradición que procedería del mencionado origen con información clave que habrían utilizado para afianzar aún más su ventaja estratégica.
Y aquí los 365 días de Gobekli Tepe son clave, y lo fueron también para Schmidt. Porque si todo un imperio romano, con todo sus mármoles, columnas y lujo, usaba un calendario de 354 días (el resultado de contar ciclos lunares, con una observación del firmamento moderada basta) y en Gobekli Tepe no hay precisamente los mármoles romanos, ni las estatuas ni los bustos… la evidencia aflora sola.
Hoy me he enterado de que Schmidt llegó a conclusiones en este aspecto similares y al parecer falleció al poco de compartir sus inquietudes, de un infarto nadando, 60 años. Aquí ofrecen algo de contexto.
Y bueno, hasta aquí sería sólo una de esas muertes “conspiranoicas”, no sabes si sí, si no… está ahí ahí. Como muchas, como todas. Lo que me ha parecido más interesante si cabe es lo pequeño que es el mundo. Quien lo sustituye en sus funciones es un tal Ricardo Eichmann. Qué casualidad, precisamente un Eichmann. Pero no un Eichmann cualquiera, uno de los hijos de aquél que llevó los asuntos judíos para el tercer reich. El que yo acusaba de pertenecer a ese “complot imaginario” de “sociedades secretas a lo James Bond”. La aguja en el pajar.
No es ningún secreto que los padres fundadores de EEUU tenían fuertes vínculos con la masonería, basta con ver un billete de dólar.
Sus vínculos con el sionismo ocupan hoy titulares y siguen causando muertes, además del descalabro económico internacional.
Pero la idea de que estamos infiltrados por los descendientes de los que tal vez ya reventaron una vez el mundo no es muy tranquilizadora, más que nada porque parecen insistir en seguir haciéndolo.
Un tipo brillante descubre un yacimiento que demuestra que la historia que se enseña es una vil patraña (falta "un capítulo", dice él, qué diplomático), empieza a largarlo, y muere un poquito joven para estos tiempos.
Y le sustituye el hijo de uno de los jerarcas del tercer reich. Todo normal, nada que ver, nada sospechoso. Casualidad. Coincidencia.
¿Más casualidades? Bueno, el Sr Schmidt trabajaba para la German Research Foundation (DFG, en alemán) y echando un vistazo a su wiki resulta muy interesante como la figura de Heisenberg, aquel que ya señalé como responsable de llevar a la cuántica a la vía muerta de la indeterminación, es reverenciada dando nombre a un nutrido programa con varias ramas.
Financian la investigación, claro. La controlan más bien. Como poner a la zorra a guardar las gallinas, creo que por fin hemos comprendido el mundo, al menos una verdad fundamental. Así que esto empieza a ponerse realmente serio. Serio de cojones. Si esperamos más para actuar ya será tarde. Es probable que ya lo sea. Ojalá fuera imaginario, ésa es la tentación. La última, seguramente. Ese autoengaño cómodo. El mundo se está poniendo mucho más peligroso de lo que solía ser. Hasta para los arqueólogos.
Ésta es la charla que el Sr Schmidt dio poco antes de su muerte en 2014. Llama la atención el uso de la expresión “smoking gun”. O vamos atando cabos o los cabos nos terminarán atando a nosotros.