sábado, 5 de septiembre de 2026

Apophis 2029: Guerra en los cielos

 


 


1. Los Caídos


Para explicar la historia hay que remontarse al origen de los hombres, mucho más allá de donde alcanza hoy su memoria.

Una de las cosas que sorprende del antiguo testamento, o más bien de sus traductores, es que siempre se han negado a traducir correctamente el término “nephilim”, a pesar de que su etimología es meridianamente clara: la raíz de “caer” y el sufijo que apunta al plural masculino. Los caídos.


En la traducción tradicional se traduce como “gigantes”. Aquellos a los que debió borrar el diluvio. O tal vez no sorprende tanto cuando el libro de Enoc ha sido apartado tanto como ha sido posible y si ha llegado a nuestros días es por la escisión de la iglesia etíope. Del libro de los “gigantes” apenas se conservan menciones.


En eso texto, llamados “apócrifos”, se amplia el episodio en el que “los vigilantes” toman esposas humanas y les engendran hijos: los nephilim.
La tradición sumeria lo explica de manera diferente pero coincide en el episodio del diluvio y en ese Noé sumerio (Utnapistim) al que Enki advierte a través de una pared de cañas.


Qué duda cabe que poderes muy terrenales han convertido a los caídos del texto original en gigantes y tratado de ocultar narrativas que no favorecerían sus intereses.



2. La Mano Negra


A esa forma de accionar bien nos podemos referir como la “Mano negra”, no sólo en los términos literales del grupo terrorista, presuntamente anarquista, que habría llevado el atentado que a la postre desencadenaría dos guerras mundiales.


Muy al contrario, como influjo permanente y recalcitrante que habría estado presente desde que el líder de los vigilantes, Semyaza, hubiera reunido al resto de “ángeles rebeldes” en cónclave para transgredir el mandato de su misión.

Rebelión idéntica a la que llevan a cabo los “templarios”, pobres compañeros de Cristo, se hacían llamar, traicionando al poder en Roma que les encomienda la defensa de tierra santa.


La traición de Roma a los cielos sería el capítulo inmediatamente anterior de este reguero de desencuentros que es el periplo humano. Y siempre, desde el principio, aparece esa mano desde las sombras que tuerce caminos y voluntades y que algunos atribuyen a la propia condición humana.



3. La Mano Blanca


Por la historia que nos ha sido legada, cuyos intentos de ocultación y tergiversación se cuentan ya por milenios, parece difícil eludir el hecho de que otras partes tienen su papel en los acontecimientos.

Así, parece difícil obviar que algunos discursos extemporáneos de personajes clave en la historia han estado imbuidos por alguna suerte de inspiración más allá de lo convencional.


Más allá de disparate que ha quedado engarzado en el dogma católico de la santísima trinidad, el propio islam reconoce esa inspiración en aquel que ya hace 2000 años caminara por las orillas del Mediterráneo oriental. Del mismo modo que antes, algunos insisten en las facultades de la condición humana como fuente de inspiración. Son los mismos que contemplan el cielo estrellado y dicen que estamos solos en el universo.


Los mismos que han tratado de borrar la historia, en particular las huellas de sus crímenes, que les han procurado la riqueza y posición de la que hoy disfrutan sus herederos. De aquellos que llevaron a un inocente a la cruz y hoy que pretenden hacerse acreedores de la tierra que bañó su sangre pero eluden cualquier responsabilidad en su derramamiento.



4. El Nexo Abrahámico


En lo que sí coinciden las tres grandes religiones de occidente es en dar veracidad al pacto con Abraham. Lo que se observa es una fragmentación del legado en la región a través de las diferentes culturas y etapas. Se diría que desde Sumeria, pasando por el antiguo Egipto hasta el Israel bíblico y luego a través del cristianismo y el islam, hay un relato único fragmentado en muchas voces.


Y no es la norma, no parece que ni hinduismo ni budismo presenten esa tipo de trauma, de ruptura constante del legado. Supongo que porque Buda no fue crucificado.

Aparece por lo tanto bien localizado un saldo pendiente que es imposible no vincular con el momento de partida mencionado al principio.


No en vano, el origen de la práctica bancaria que hoy rige el mundo, tiene sus orígenes en tales latitudes y llega a Europa en gran medida de la mano de los templarios, siendo ésta responsable tanto de su auge como, en parte, de su caída.


Es el episodio de los mercaderes (banqueros, cambistas) en el templo y no otro el que conduce a los inmediatamente posteriores de la aprensión y crucifixión.

Basta con ver el mundo de hoy para no tener duda de que el diluvio no dejó sólo hombres justos sobre la faz de la tierra.



5. El Milenario


En concreto son 2000 años, el segundo milenario, los que están por cumplirse desde el acontecimiento alrededor del que gira todo el nuevo testamento. Contamos los años, en todo el mundo, desde el incierto nacimiento de Jesús de Nazaret. Pero más relevante es su, resurrección, dicen algunos, y crucifixión, seguramente dirán otros más.


En los últimos tiempos, la mano negra, operando tanto desde dentro como desde fuera de la iglesia romana, ha promovido la disolución del relato, como el del resto de sus crímenes, que están muy lejos de quedar sólo en el pasado.


Si la fecha de nacimiento no está exenta de controversia, menos clara aún aparece la de la crucifixión. Lo que parece seguro es que tuvo que producirse durante el mandato de Poncio Pilatos, que se extendió desde el año 26 al 36, por registros.


En el primer milenario se diría que lo que cae es aquello que nacería a la luz del saber Mahoma, el último califa es depuesto en el año 1031. Pero en cuanto a los acontecimientos narrados en el nuevo testamento, sigue sin establecerse una fecha nítida.

 

 

6. Apophis


Huelga decir que en los tiempos presentes, no son éstas materias de interés. Aparecen separadas de cualquier problemática que se considere realmente relevante estando sin embargo, paradójicamente, con gran probabilidad en su origen.


Y puede que, incluso el tránsito previsto de Apophis para 2029, no sea una excepción. No hay registros históricos para una aproximación de tales características, evento que se calcula con una probabilidad de cada 16000 años.


La asociación de Apohis con el Ajenjo bíblico, el meteorito que se dice caería al mar en el libro del apocalipsis, es tan vieja como el descubrimiento de la órbita del primero, en 2004.

Aún hay gente que respeta el legado de los ancestros.

Que la aproximación vaya a suceder tan cercana en el tiempo a ese segundo milenario, en cambio, no parece que haya resultado llamativo. Al principio saltaron las alarmas por una probabilidad de impacto del 2,7% que rápido se corrigió con observaciones posteriores. Pasará a unos 32000 km, según estimaciones actuales, más bajo que algunos satélites.


Y deberá atravesar por tanto la órbita a 36000 km que se ha convertido en un vertedero de basura espacial. Se espera una segunda aproximación para 2036, mucho más lejana, siempre que Apophis no halle incidencia en su trayectoria.



7. El Profeta del Séptimo Sello


Si uno lee de forma analítica el libro del apocalipsis, no es difícil encontrar en las descripciones de las siete trompetas, no sólo el impacto explícito de un asteroide, si no consecuencias consecuentes con éste. Algunas de ellas análogas a lo descrito en la versión islámica, en concreto referentes a la pérdida de luminosidad en la atmósfera típica de un escenario de invierno nuclear.


Y no sólo el impacto: habla del advenimiento de la batalla final que culminará en la creación de la nueva Jerusalén, que siempre ha estado, desde el principio, en el eje de la narrativa.

La lectura de los textos que conduce a este tipo de planteamientos, ni que decir tiene, es en términos simbólicos. Resulta del conocimiento del presente aplicado al legado del pasado, un pasado en concreto donde se habrían dado revelaciones del futuro.


Lo que antes sólo podía interpretarse desde la magia hoy puede ser visto desde la ciencia y la tecnología. La interpretación que se propone de las trompetas del apocalipsis es eminentemente científica y articulada a través de la causalidad. Así como la identificación con Apophis y sus posibles consecuencias.


La condición que genera estas conclusiones implica, eso sí, unas premisas sobre el escenario de la realidad muy diferentes a las que se suelen adoptar, o tal vez tan sólo la ausencia de estas últimas.


En el caso de Billy Meier, quién ya en 1981 predijera la caída de un “meterorito rojo” que se ha venido a asociar al escenario expuesto, sostiene estar en contacto con pleyadianos.

Si hacemos una lectura técnica de la biblia, lo aceptemos o no, es innegable que lo que propone a través de esos “sueños premonitorios” es una forma de comunicación, una tecnología.


Nada de eso añade o resta credibilidad a las afirmaciones de Meier en particular, respecto a los pleyadianos (por provenir presuntamente de las pléyades, las siete hermanas), Apophis, o el hecho de haberse proclamado profeta del séptimo sello en una línea que se originaría en Enoc. No en vano la mano negra siempre está presta a desacreditar cualquier relato inconveniente, ya sea ofuscando o a través de impostores. Y dicho está que en el fin de los tiempos aparecerán falsos profetas.


O tal vez todo sea una enorme coincidencia. Yo por ejemplo, el 13 de abril de 2029, fecha de la aproximación prevista de Apophis tendría siete veces siete años. No exactos, ya sería demasiado coincidencia, los cumplo siete días antes. Y aquí estoy contándote esta historia.


Que vaya a ser viernes 13, tal como aquel de 1307 en el que se promulgara la orden de excomunión contra los templarios y fuera perseguidos pasando a la clandestinidad, añade una capa más al cúmulo de alineaciones.


Jung estudió este tipo de casualidades, las llamó sincronicidades, término que aún ni si quiera acepta el diccionario. Si no hemos acertado aún en dar una lectura tecnológica a esos mensajes recibidos a través de sueños que la tradición recoge, y que puede que muchos otros hayan experimentado, se hace bastante evidente que estamos completamente ciegos ante una realidad física que tal vez con el tiempo vayamos empezando a comprender.










jueves, 3 de septiembre de 2026

El séptimo sello

 

Siete sellos, siete trompetas y siete copas. Ésa es, de forma muy esquemática la “profecía” que se propone en el apocalipsis.

La idea de profecía es una noción ampliamente desacreditada, no sin razón, que se suele situar en un contexto mágico o esotérico. Pero lo cierto es que Laplace ya en 1814 propuso una “máquina” teórica que, si la física se desarrolla por los cauces del determinismo, tendría “pasado y futuro presentes ante los ojos”, en sus propias palabras, no exentas del halo poético del pensamiento profundo.


Desde ese punto de vista es posible revisitar el Nuevo Testamento con otros ojos. Y, si realmente ampliamos el marco de lo posible, ver las tres religiones abrahámicas como una solución de continuidad de contacto con alguna otra instancia.


Y digo si ampliamos el marco porque desde el concepto científico (del limitado método científico) de que estamos “solos en el universo” y desde una visión puramente atea, también muy científica, así como que la posición de que la telepatía pertenece al ámbito de la ciencia ficción, la única evaluación posible para cualquiera que reciba voces-visiones-revelaciones, es el diagnóstico de esquizofrenia.

Eso hoy, 1000 años atrás, hoguera por brujería. Qué duda cabe que hay una mejora cualitativa. Y poca duda también de que se ha indagado menos de lo debido en determinados asuntos.

El problema, o uno de ellos, es que el mundo, lamentablemente, está lleno de charlatanes y muertos de hambre. Cuando no de otros con peores intenciones.


Pero los hechos son tozudos y, demos crédito o no, el Nuevo Testamento ha llegado hasta nuestros días como parte de la biblia moderna. Menciono lo anterior porque a juzgar por el contenido del texto, elevar tales afirmaciones hoy en día podría convertir a cualquiera en carne de psiquiátrico.

En el judaísmo, por ejemplo, no se le da el menor crédito. Más allá de las opiniones, una visión somera del texto desgrana el esquema resumido al principio.


Y se hace relevante en estas fechas, aunque bien sabemos que en todas la épocas alguien pregona el fin del mundo, por el paso tan cercano de Apophis, esperado para 2029.


Si uno analiza el contenido de esas “siete trompetas”, más bien podrían parecer siete sirenas de emergencias, de esas de tipo antiaéreo o catástrofes similares. Porque lo que describen, bien interpretado, es un “invierno nuclear” causado por el impacto de un meteorito.


Si lo unimos al hecho de que entre este 2026 y el 2036 (año de la prevista segunda aproximación de Apophis) se abre la ventana en que se cumplen 2000 años de la crucifixión (no se sabe exactamente cuando fue, pero ése es el periodo de Pilatos en la región), pues hombre, no hay que ser ni muy cristiano ni muy supersticioso para ver en ello cierta preocupación.

Y tirando del hilo, hacia atrás en este caso, si las trompetas tienen sentido científico en sus descripciones:


(Incendios, fenómenos atmosféricos extremos e inusuales, impacto y tsunami, contaminación de las aguas, ofuscación de la atmósfera como resultado del impacto y sus consecuencias (siempre bajo la medida genérica de ⅓, de luminosidad en este caso, no de cantidad, de ahí que golpee “el sol, la luna y las estrellas”), plagas vinculadas al desequilibrio causado en los ecosistemas y finalmente guerra desencadenada por la situación con impresión de que el invierno, cuatro seres, dice, ahora sí sería tal vez nuclear.)

Tal vez los sellos también pudieran tenerlo, aunque a estas alturas también es razonable pensar que para trompeta la que me he fumado. La cosa empieza con los cuatro jinetes:


Conquista, Guerra, Hambre y Muerte. No sé si alguien los ha visto por aquí últimamente algo más de lo habitual. Esos son los cuatro primeros “sellos”, el quinto es especialmente interesante, hace referencia a los que han muerto “por la palabra de dios”.


Si leemos las religiones abrahámicas de forma transversal y secuencial, el cristianismo es una enmienda al judaísmo y el islam a ambos dos. Y si entendemos esa secuencia como una interacción decreciente con otra instancia, fácil es identificar esa “palabra de dios” con el propio pacto abrahámico y el legado del “pueblo elegido”.

¿Alguien ha sufrido recientemente pesares más allá de lo habitual por tal elección? ¿En Gaza, por ejemplo? Bien podría ser ese el quinto sello.

¿El sexto?

El sol oscurecido… (no sé si a alguien se le ha oscurecido el sol últimamente, aunque siendo un fenómeno local da que pensar…), estrellas cayendo sobre la tierra (perseidas), la luna roja… (la verdad que ese eclipse me lo perdí), terremotos… Una lectura sutil nos da un pleno al quince por estas latitudes. Aunque con lo de la ira del cordero a saber a qué se puede referir.

Y aquí vale la pena hacer un inciso y hablar de la figura de Billy Meier, el autoproclamado “profeta del séptimo sello”, o eso tengo entendido. Figura emblemática del “contactismo” que sostiene estar en comunicación desde su más tierna infancia con pleyadianos. A ver, vicios peores hay. Emblemático para algunos, ampliamente desacreditado para otros, controvertido sin duda.


El tema es que el tipo predijo en 1981 que un “meteorito rojo” partiría Eurasia por la mitad y del mismo modo que con la profecía bíblica cualquiera que pase por aquí es buen candidato.


El Nuevo Testamento es mucho más prolijo en detalles, porque después aún quedan las siete copas: habla de un falso profeta, de esa marca de la bestia sin la que nadie podrá vender o comprar...pero eso sería más adelante. Se diría, y me consta que siempre hay freaks viendo los signos del fin del mundo en su presente, que estamos en tiempos del séptimo sello. Silencio en los cielos.


Tal vez sí, tal vez no. Al final la descripción de Juan se asemeja a algo parecido a un pastor al que le han pasado un power point del apocalipsis, cazando lo que pudo y como pudo. La repuesta a si este pequeño amasijo de sincronicidades es más casual que causal la tendremos en 2029.


Lo previsto es que Apophis, que no sé de qué color es, pero como llegue a ingresar en la atmósfera ya te digo yo que se pondrá bien rojo, pase a unos 32000 km. Eso es menos de una décima parte de la distancia a la luna y más cerca que la órbita de algunos satélites. 350 metros, se supone que el que borró a los dinosaurios tenía varios kilómetros pero lo cierto es que no tenemos registro de un impacto de esa envergadura.

La verdad es que va a ser una buena racha para la astronomía por aquí, tres eclipses seguidos y el paso de Apophis de colofón. Que debería pasar de largo y volver a orbitar más lejos en 2036 pero este tipo de cálculos, digamos que siempre están sujetos al error de los sistemas caóticos, donde pequeñas diferencias en la medición pueden generar desarrollos muy distintos. Es muy posible que tras el paso en 2029 toque recalcular órbita para la próxima pasada. Si es que realmente pasa de largo, cosa que está por ver. Si lo planteado fuera cierto, sería muy humillante que alguien hubiera calculado un evento con 2000 años de antelación y mayor precisión. Sería, a nuestros ojos, un milagro.


Así que nada, ya tenemos un nuevo 2012 en el horizonte, pues para que al menos haya algo que esperar. Releyendo apaciblemente el apocalipsis, por ejemplo. Con la certeza, o no, de que “el milenarismo va a llegar”.




Se recomienda la visualización del episodio íntegro, contiene perlas como: “nosotros vamos a decirle al poder que somos el camino, la verdad y la vida” o Newton yendo a buscar dragones a Suiza. ¿En nombre de quién hablaba el caballero, con título de “anarquista divino”? ¿Y qué pasó exactamente ahí, una simple borrachera?  ¿Qué si no?

 











sábado, 15 de agosto de 2026

Segunda lectura

   

Una de las ideas más útiles para comprender la historia de occidente, siempre a vuelo de pájaro, grosso modo, es que Roma es una reedición en muchos aspecto de la Grecia clásica. Que recibe de ahí su inspiración, una imitación, incluso una copia barata dirían algunos. Del mismo modo en que a veces se hace alusión al imperio romano para describir al poder hegemónico de nuestros días.

En cualquier caso, Grecia es la fuente de conocimiento original, en esa lectura. Pero tal vez podamos dar un paso más y aplicarle la misma óptica a la posición de Grecia. Solón, padre de la democracia ateniense y aquel que según Platón viajara a Sais a recibir conocimientos no hallados en Grecia, podría ser un buen punto de partida. También de Pitágoras se dice que viajó a Egipto.

Pitágoras, el de la teoría musical. No en vano, las combinaciones de una escala musical de doce “peldaños” con escalas de siete notas (o grados), que incluyen 5 tonos y dos semitonos, aún las llamamos “modos griegos”.

En el artículo anterior demostraba como esos modos griegos ya eran conocidos hace por lo menos 3600 años, lo que viene a ser un milenio antes. Están inscritos en una tablilla cuneiforme, en acadio, hallada en Nippur (Irak) que se piensa que es copia de otra del periodo paleobabilónico. Y supongo que sin saber de cuál anterior sería copia esa última o del origen de ese conocimiento.

Porque al final lo que estamos viendo una y otra vez reproducido en la historia es el papel de los monjes copistas en los monasterios medievales. La civilizaciones presentarían auges y declives, en los grandes intervalos de tiempo. Y la preservación de ese conocimiento anterior suele ir en paralelo a su investigación y la generación de “nuevo” conocimiento. Siempre en función de los recursos y de la pervivencia de las estructuras que los generan.

Lo de Grecia como fuente creadora del conocimiento nos funciona muy bien como base del paradigma que nos creamos, y dado que el conocimiento tiene sus límites, en algún lugar se ha de establecer el punto de origen. O no. Si somos conscientes de esas limitaciones (epistemológicas) tal vez en lugar de establecer un punto debiéramos fijar unos prudentes puntos suspensivos.

Y aquí enlazo con un trabajo anterior, referente a Gobekli Tepe, en el que se repara en la existencia de un calendario solar hace unos 11000 años del que, al parecer, ya no llegaron a tener conocimiento ni griegos ni romanos.

Sin embargo la serpiente de Kukulcán desciende puntualmente la escalera en cada equinoccio. Con su base cuadrangular y 91 peldaños por lado: 364. Mismo fenómeno equinoccial que sucede en la Gran Pirámide de Giza. Mucho mejor que el mero cómputo de lunas que da 354, poco más o menos lo que tenían griegos y romanos. Un severo desajuste que antes de que César cruzara el Rubicón (Julio es por él) era causa de mofa.

El conocimiento del que se vale la reforma del calendario que propugnó, a la postre es el que tenemos hoy, (salvo la pequeña revisión incorporada por el Vaticano) y procede del calendario solar egipcio, vía Alejandría.

Y Alejandría es sin duda el mejor ejemplo: El conocimiento no sólo se genera, se puede perder. Todos saben que es mucho más fácil destruir que construir.

Lo vengo diciendo hace tiempo: nuestra herencia “greco-romana”, es más bien poética, nosotros somos más parte de aquellos que llamaban bárbaros y destruyeron esos imperios.

Se dibuja casi como una constante en la historia, sólo con el, en realidad, breve lapso que podemos observar. Todos los sistemas (que no están en equilibrio, añado yo) llevan la semilla de su propia destrucción. O: el orden de hoy es el desorden de mañana.

La afirmación, correspondiente al ámbito político-económico, vista a través de la historia, adquiere atribuciones de ley física. En general, parece que quienes conocen el pasado no necesitan conocer el futuro.

Y esta otra afirmación, tal vez entre algo soberbia y algo enigmática, refleja un poco el eje de la nueva articulación que se está proponiendo: hay una segunda lectura de la historia cada vez más sólida que apunta a una fuente de conocimiento perdido. Desde ámbitos muy diversos, volvamos a enumerar:




Desde el legado Atlántico de Platón (1, Historia).

Pasando por la diversidad de construcciones megalíticas con patrones característicos: muros poligonales, pirámides, presentes alrededor de todo el globo (2, Arqueología).

Sumado a los escenarios de glaciaciones que proponen un cambio drástico hace 12000 años (3, Geología).

Teniendo en cuenta los “textos sagrados” o relato mítico y religioso que han llegado hasta nuestros días (4, Teología).
Sabiendo que la teoría musical vigente ya procedía de tablillas escritas en cuneiforme (5, Matemáticas)

Si además mucho antes de Roma ya existía un conocimiento exacto en Egipto de lo equinoccios, también en México (6, Atronomía)

Y existe evidencia del uso de electricidad más allá del redescubrimiento moderno: la desaparecida Pila de Bagdad (8, Ingeniería)

Así como se desprende la noción de las estructuras de poder del mundo que se procede con un cierto secretismo, elitismo y nepotismo (9, Geopolítica).

Y esto por citar sólo unas pocas, es imposible no llegar a la conclusión de que la historia es en realidad al revés de como se cuenta. No somos los faros de la civilización llevando la luz del conocimiento hacia las fronteras del infinito. Somos los que quemaron el faro y aún nos maravillamos con pedazos de vidrio que ni siquiera comprendemos. Bueno, tal vez el faro no. Pero la biblioteca sí. (Hablando de Alejandría).

O quizás ese “nosotros” deba ponerse bajo revisión y preguntarse si no hay otras fuerzas actuando en el mundo. Seguramente, mediante redes de humanos pero con intereses que en principio les serían impropios.

La evidencia, vista con la óptica adecuada, está en cualquier lugar: permea desde la estructura económica hacia la política. Al final lo que tenemos es un sistema de élites extractivas (10, Economía) que termina modelando la enseñanza a su conveniencia, y la ignorancia igual (11, Pedagogía), bajo un sistema de leyes que a la postre promueve su perpetuidad e impunidad (12, Derecho) a través del monopolio de la violencia que enseña a los demás a no ejercer (13, Militar).

Así, el conocimiento nace fragmentado desde su base, no sólo como estrategia de especialización si no limitando desde el principio cualquier posible visión de conjunto. No hay donde se enseñe formalmente nada acerca de “ufología” ni “conspiraciones”, en realidad suelen ser objeto de desprestigio, ya sea por errores propios, inducidos o directamente forzados. En resumen, el ser humano parece ser ayudado por su peor enemigo. Tal vez él mismo, está por ver.

Lo que a estas alturas resulta innegable es que cada vez es más difícil desprenderse de la noción de una civilización previa con conocimientos que apenas empezamos a descifrar y que colapsó a causa de algún tipo de cataclismo. A veces desperdigando ese conocimiento entre sociedades que apenas fueron capaces de preservarlo, otras usándolo para relacionarse con ellas con ventaja, y finalmente para dominarlas. Bienvenido al mundo post-atlántico.





domingo, 9 de agosto de 2026

Modos griegos antes de Grecia (>3600 años)

      

CBS 10996

PBS VII/2, 104

Nippur (Irak)

Periodo Neobabilónico (c. 539–331 a. C.), copia de un texto Paleobabilónico (c. 1800–1600 a. C.)

Penn Museum (Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pensilvania), Filadelfia, EE. UU.


SA 1 SA 5nīš tuḫrim

SA 7 SA 5šērum

SA 2 SA 6išartum

SA 1 SA 6šalšatum

SA 3 SA 7embūbum

SA 2 SA 7rebūtum

SA 4 SA 1titur qablītim

SA 1 SA 3isqum

SA 5 SA 2titur išartim

SA 2 SA 4titur pītim

SA 6 SA 3qablītum

SA 3 SA 5pītum

SA 7 SA 4nid qablītim

SA 4 SA 6zerum


La traducción es de Anne Draffkorn Kilmer en 1960, al menos en cuanto a los números que es lo que nos ocupa aquí.

Interpretado adecuadamente, el texto hace referencia a los modos griegos, algo que ya se suponía pero no era tan divulgado y no del todo comprendido. Vamos a resolver el sudoku.
La letra “sa” que se habría interpretado como cuerda en realidad recuerda muchísimo a una cuadrícula, una matriz:

No es tan complicado, si uno lee los números como coordenadas posicionales en sendas matrices de 7 x 7, preferentemente de derecha a izquierda queda algo así:


 

¿Y eso qué es? Pues los modos de la escala mayor y menor a la izquierda y los de la menor melódica a la derecha.
Teniendo en cuenta que esto tiene como poco 3600 y está escrito en cuneiforme, para mí que en realidad son las escalas mayor y menor. Lo que hoy se llama mayo y menor en función de la tercera a la postre es la misma escala. Pero no quiero profundizar en ese tipo de apreciaciones, sólo añadir la demostración para el cuadro de la izquierda:

De la imagen se deducen algunos detalles interesantes. Normalmente cuando se abordan los modos, o bien se plantean todos los modos de la escala natural, que como secía resultan ser la misma escala empezando en disinta nota, o bien se plantea un ejercicio más próximo a lo de arriba:
Se toma una nota de referencia y se construyen los diferentes modos a partir de esa nota.
En la segunda parte de la tablilla se dan las instrucciones para, mediante dos modificaciones de medio tono (los dos semitonos de la escala desplazándose hacia un u otro lado) pasar de un modo al adyacente, tal como muestra la imagen con las celdas en rojo.

De un modo en que al final se retorna, no al punto de partida, si no al mismo modo pero en el siguiente semitono. En principio los pasos aparecerían desordenados pero tampoco es fácil encontrar traducciones fiables. Otros con más detenimiento podrám asociar lo términos acadios a los modos actuales. Hasta aquí lo musical, la verdad es que no he tenido especial interés en los modos y jamás habría dicho que los estudiaría en acadio. La vida da muchas vueltas.

Pero esto tiene implicaciones importantes. De entrada, que todo el relato que aún se cuenta sobre Pitágoras (pregúntale a tu IA de “confianza”), sin restarle ningún mérito, no sería del todo así. Se diría que hizo el mismo viaje que Solón, aquel al que le fuera relatada en Egipto la historia de la Atlántida que luego nos llegaría por Platón.

E incluso es posible que se tratara de un conocimiento preexistente y no necesariamente “propio” de aquellas latitudes, de hecho la tablillla se considera coipa de otra anterior. De momento ya le hemos puesto mil años más (hace 3600 años por lo menos) a unos diagramas que en realidad son exactamente los mismos que los que uno puede encontrar si quiere estudiar modos y escalas. O describen lo mismo, como decía tienen una aproximación algo particular, en lugar de las nociones circulares que se suelen transmitir aquí lo que se dibuja claramente es una espiral. Puede que no sea la única manera de interpretarlo pero lo cierto es que encaja bastante bien.

Otra cosa que llama la atención es que, hasta donde yo he llegado, no me he topado con referencia alguna a los 12 tonos de las escala cromática, indispensables para formar los modos… ¿acadios? ¿atlánticos?, lo cual refuerza la idea, aunque sea sólo como indicio, de conocimiento recibido antes que creado.

De hecho, llama la atención encontrar las notas referidas, no con letras con en sistema anglosajón, no con las sílabas iniciales de un canto como en el sistema latino, si no con simples números. Algo que recuerda más a los grados, para los que hoy se suele usar numeración romana, por la visión relativa de la nota antes que aparecer atada a una frecuencia concreta. Esa relatividad, también en la música.


viernes, 7 de agosto de 2026

La conspiración del Critias (La muerte de Platón)

 

La historia de la muerte de Sócrates es harto conocida. Por lo menos, a grandes rasgos: obligado por un tribunal a tomar la cicuta por “pervertir a la juventud”. Incluso se recuerdan sus enigmáticas últimas palabras. Aunque de los relatos que llegan hasta nuestros días sólo cabe desconfiar.

En cualquier caso, la de su discípulo, Platón, es mucho menos recordada. Y el hecho es que todo lo que nos ha llegado de Sócrates es a través de él. La razón, en parte, sería que no está nada clara, y aquí es donde empieza lo interesante.

Lo que parece claro es que Platón habría sido excepcionalmente longevo para su época: 81, 84 años, según fuentes. Cosa que en principio descarta cualquier posible sospecha. Pero dicen que el diablo está en los detalles.

Porque el hecho es que Platón dejó una sola obra por terminar. Es el diálogo que se conoce como Critias. En la edición de Gredos el título es “Critias o Atlántico”. Y no tiene la introducción habitual sino que resulta en una solución de continuidad del diálogo anterior, el Timeo.

El Timeo y el Critias (o Atlántico) son los dos únicos testimonios que habrían llegado hasta nuestros días del relato de la Atlántida.

Lo que sorprende es que, aún hoy, se insista desde la postura académica (y qué lejos de aquella academia ateniense de la que Platón estuvo al frente) en considerar “La leyes” su última obra. Por Diógenes Laercio se deduce que los últimos capítulos de tal obra fueron divulgados de forma póstuma por uno de sus discípulos.

Sin embargo, la mencionada antes, ni siquiera se llegó a concluir. Y el hecho es que Platón habría muerto antes de completarla. Así que, desde cierto contexto, la sospecha de que transmitir el relato de la Atlántida le habría costado la vida empieza a ganar peso.

Por supuesto no entre la academia actual, que gusta mucho más del Platón “serio” de "Las leyes" porque lo de la Atlántida o nunca han sabido o nunca han querido tomarlo mínimamente en serio.

Y según la lectura aquí planteada, no sólo sería serio, sino en tiempos, extremadamente peligroso.

Hoy en día tal relato aparece simplemente enterrado bajo varias capas de descrédito vinculadas al New Age, a lo esotérico, etc: lo más lejos posible de la ciencia.

Aunque también es verdad que, en alguna medida, los tiempos cambian. Del mismo modo que ciertas cosas, parecen no cambiar nunca. Pensar que Platón fue asesinado, ya octogenario, como decía antes, no tiene mucho sentido, en principio. Pero es inevitable advertir el tremendo vacío que hay alrededor de su fallecimiento, que sólo es mencionado en las fuentes varios siglos después.

¿Por qué ese vacío? Tal vez porque en sus tiempos fuera peligroso abordar el tema. Lo que se sabe es que el que fuera su discípulo por 20 años, Aristóteles, salió de Atenas tras su muerte. Dicen que porque esperaba dirigir la Academia y se habría ido “despechado”.

Pero Espeusipo, el sobrino de Platón que habría heredado el cargo de “escolarca” y con ello la dirección, no tuvo una suerte precisamente envidiable. Habría muerto 8 años después de Platón, con 47. Según Diógenes Laercio, “aguantando la respiración”. Tal comentario resuena más de lo que parece con el habla coloquial de nuestros días. Así, cuando alguien es eliminado, se comenta que “se cayó por una ventana”, claro que antes no había tantos edificios altos. Pero sería muy presuntuoso por nuestra parte pensar que la “ley de fugas” no estaba ya inventada.

Otro dice que devorado por piojos… La verdad es que uno no puede dejar de arquear las cejas ante tales afirmaciones.

Para el caso de Platón no es muy distinto, Diógenes Laercio, por seguir con la referencia planteada, menciona que habría muerto en una boda. Otro dice que en su cama, mientras una esclava tracia le tocaba...la flauta. La verdad es que las afirmaciones son lo bastante extrañas y se prestan con demasiada facilidad a lecturas jocosas como para quedarse en la mera literalidad.

Llegados a este punto uno puede pensar que no tenemos más que un pequeño conjunto de coincidencias. Al final la obra ha llegado hasta nuestros días, incompleta, como parece que la dejó el autor. Al parecer por causas de fuerza mayor.

Y eso a pesar de la quema de la biblioteca de Alejandría (año 30 ac). Muchos sabrán, por cierto, que Alejandro Magno, que dio nombre a la ciudad, tuvo como mentor al propio Aristóteles. El hecho es que la versión que nos ha llegado procede de copistas muy posteriores, varios siglos después.

Así que, dentro de todo, podemos acceder a ese legado. Pero las coincidencias nunca vienen solas, al parecer. Si uno busca hoy en castellano el inconcluso diálogo, lo que encuentra divulgado es una copia anotada de la edición de Gredos (tanto en Internet Archive como en otra fuente) que, a la mutilación propia del texto, le añade la misteriosa ausencia de las páginas 280 y 281.




No diré que es algo habitual, pero es algo que “puede pasar”. Sin embargo, cuando uno lo une a la muerte de Sócrates por todos conocida, la muerte de Platón y el vacío de menciones contemporáneas que lo acompaña, la salida de Atenas de Aristóteles, la muerte del sobrino que heredó su cargo, Espeusipo, en forma más controvertida si cabe, pues es difícil dejar de preguntarse si realmente no existió una conspiración contra el Critias (o Atlántico), incluso, dado el mayor contexto del que disponemos, si esa conspiración no continúa hasta nuestros días.

Yo, por mi parte, seguiré buscando la manera de leer completas las que a mi juicio son las últimas palabras inacabadas de Platón y me temo que le costaron la vida. Pero quería dejar constancia de los inoportunos reveses de tan controvertido relato, cuyo infortunio parece que llega exactamente hasta hoy y aquí.

El texto original acaba de forma abrupta en un párrafo que resuena profundamente con aquello narrado por el evangelio apócrifo de Enoc, otro texto con su propia aventura que nos ha llegado por la escisión de la iglesia ortodoxa etíope, por más que fragmentos se hayan podido corroborar con los manuscritos del Mar Muerto, escondidos en una cueva y hallados por pastores, en deficiente estado de conservación. Se diría que algunos se han tomado muchas molestias para tratar de conservar cierta información y otros por eliminarla o desacreditarla, situación que está muy lejos de haber quedado solamente en el pasado.

Éstas son las últimas líneas en relación a lo acontecido, según la propia voz de Critias en el diálogo, 9000 años antes de que fueran puestas por escrito. Ya serían más de 11000:

“.../...Mas cuando se agotó en ellos la parte divina porque se había mezclado muchas veces con muchos mortales y predominó el carácter humano, ya no pudieron soportar las circunstancias que los rodeaban y se pervirtieron; y al que los podía observar les parecían desvergonzados, ya que habían destruido lo más bello de entre lo más valioso, y los que no pudieron observar la vida verdadera respecto de la felicidad, creían entonces que eran los más perfectos y felices, porque estaban llenos de injusta soberbia y de poder.

El dios de dioses Zeus, que reina por medio de leyes, puesto que puede ver tales cosas, se dio cuenta de que una estirpe buena estaba dispuesta de manera indigna y decidió aplicarles un castigo para que se hicieran más ordenados y alcanzaran la prudencia. Reunió a todos los dioses en su mansión más importante, la que, instalada en el centro del universo tiene vista a todo lo que participa de la generación y, tras reunirlos, dijo…”

En la edición de Gredos el turno de palabra de Critias abarca las escasas últimas 20 páginas. Se acompaña además de las pertinaces notas a pie de página, que nos van a indicar que la lectura “correcta” es justo la opuesta a la que se desprende de forma natural del propio texto. Luego, las 2 páginas faltantes en la digitalización divulgada representan aproximadamente un 10% de un texto que ya nos ha llegado mutilado de por sí.

Y qué duda cabe que se interrumpe en un momento álgido: el de Zeus al pronunciar su juicio. Aunque por otras tradiciones, que plantean algunos puntos en común, tal vez nos podemos hacer una idea de como termina la historia.







martes, 28 de julio de 2026

La gran conspiración

Hay razones más que fundadas para sospechar que las propias élites que diseñaron nuestra civilización, lo hicieron saboteándola, por lo menos en función de los intereses declarados.

La famosa hipocresía occidental. La que te encadena y asfixia a base de ayudas, como país en desarrollo. La que te infiltra mediante ONGs, como país desalineado. La que promueve la militarización y los conflictos en los países designados como campo de batalla.

Empezando por lo económico el sabotaje es evidente: el discurso se enfoca en el interés general y el hecho es el mayor enriquecimiento de las elites. O en la educación, que algunos plantean que supone enseñar a pensar, en realidad lo que se enseña es a repetir. Diseñan un sistema para cometer un robo y a ciudadanos sumisos que lo sostengan.

Llaman democracia al juego en el que se impone en buena medida su mejor baza: el dinero.
Y se nutren de una red de tráfico de influencias mediante sociedades secretas insertadas en todas las capas de la sociedad. Todos obedecen a un solo amo y señor: el dinero. Y es que sin dinero, no vives. Por lo menos tal como han diseñado el sistema, no por casualidad.

Borran sistemáticamente sus huellas de sangre en la historia y cada vez creen más firmemente poder crear la realidad a base de titulares, hasta el punto de caer en una suerte de autohipnosis.

Para los demás, en conocimiento es negado. Por más que insistan en todo lo contrario. Cada una de las áreas del conocimiento ha sido llevaba por sus agentes al error permanente. Física, economía, historia… ¿medicina?

Es posible que perciban la moral como una suerte de debilidad. Es el tipo de perfil que la psiquiatría encasillaría en lo psicopático, y naturalmente se ha de patologizar porque no aceptan competencia.

La realidad es que las riendas de occidente están firmemente sujetas, más de lo que cabría pensar y mucho más de lo aparente.

Se suele decir que la historia la escriben los vencedores, y es un gran error. Porque no sólo escriben la historia, lo escriben absolutamente todo: desde las leyes hasta las sentencias, desde los diagnósticos hasta las recetas, desde los libros de texto hasta las tesis.

A ese tipo de control se ha venido a sumar la tecnología: internet, los móviles, las redes sociales… Cada vez menos interacciones se producen fuera de ese entorno virtual susceptible de control absoluto. Lo pagos, la geolocalización, las búsquedas… Lo tienen absolutamente todo. Tal vez a excepción del susurro que el micrófono no logre capturar con suficiente claridad para que una IA lo pueda reconstruir. Y aún no ha llegado el nuevo Windows que inaugure la era de los asistentes.

Mañana, robots… Y viendo en manos de quien estamos (o mejor dicho, sin verlo del todo) el futuro parecen nubes negras en el horizonte. Aprovechemos para aclarar hasta donde más o menos se puede sacar algo en claro.

A nadie se le escapa que existen una serie de redes de confianza...o lealtad, desde la masonería hasta el judaísmo pasando por los más diversos grupúsculos. Hay una “marca” para cada perfil psicológico, étnia, credo...

A la cabeza de esas redes, aquellos que controlan el dinero: el relato de las 13 familias ya empieza a adentrarse en lo casi mitológico y si retrocedemos aún más, hasta el pacto con Abraham que vincula a tres religiones, ya nos adentramos en algo superior.

Da lo mismo lo que uno crea o deje de creer, lo cierto es que ellos y sus asociados controlan buena parte del mundo. Y viendo el desprecio por los que consideran inferiores se hace extraño pensar que no respondan ante alguien más. Parece absurdo destrozar el mundo por la mera avaricia, me niego a creer que es sólo obra de la condición humana.

Dicen que el mejor truco del demonio es hacer creer que no existe.







jueves, 23 de julio de 2026

El mundo al revés: dándole la vuelta a la ley de Hubble, la relatividad, la gravedad y la teoría de cuerdas

Hace un tiempo salió la noticia de una pintura de Mondrian: estuvo colgada al revés 75 años. Cosas del arte abstracto, seguramente no sea el único caso. Y la idea es un poco esa, ante cosas que no terminas de comprender, pues tal vez darles la vuelta y verlo al revés puedan hacer que encajen mejor.

¿Qué tiene esto que ver con la expansión acelerada del cosmos? Pues, por lo menos, que es susceptible de ser interpretada al revés.

Matemáticamente, y a todo efecto, es indistinguible que todo se expanda a que el observador se contraiga. Y esa es una de las cosas que más sorprende, que la luz que nos llega de cuerpos distantes apunte a que se estarían alejando (ley de Hubble). Y en todas direcciones a la vez, lo cual, además de sorprender, ha dado pie a las tesis de expansión acelerada.

Pero como ya señalaba “en páginas anteriores” (¿De nuevo el error antropocéntrico?) es mucho más sensato, de hecho es la explicación más parsimoniosa, que sea al observador el que se está contrayendo.

Y, visto así, se presenta una coincidencia curiosa. Si aceptamos la posibilidad de una contracción física real, estamos dotando de un mecanismo a la exótica dilatación temporal de la relatividad.

No sería dilatación temporal, sería dilatación, a secas. Del espacio, sí (o más bien de la materia en él, está por dilucidar), pero vuelve a ser la explicación más parsimoniosa frente a la dilatación de un tiempo que no tendría ninguna otra propiedad física.

Un punto de vista que permite explicar dos situaciones de forma más sencilla que la explicación habitual, debería resultar, cuanto menos, sugerente.

Pero aún cabe añadir algo más. Porque si aceptamos la posibilidad de que esa contracción se produzca en términos reales, como fenómeno físico, y entendemos que la razón de esa contracción pudiera variar en función de otras variables (densidad, energía), podríamos haber descubierto el origen esa... interacción..

Si un núcleo se contrae más despacio que su corona, el efecto experimentado en la corona sería indistinguible de la gravedad.

Ya son tres grandes preguntas que nos resuelve la posibilidad de que exista un cambio de escala.

Pero vamos a añadir aún algo más. Si contemplamos la posibilidad de dilataciones y contracciones como propiedad de la materia, según la relatividad, lo que emergen son dos nuevas “superdimensiones”.

La teoría de cuerdas plantea la existencia de hasta 6 dimensiones extra “compactificadas” o “enrolladas sobre sí mismas”.

Si existe la posibilidad de expandir y contraer materia (o el propio espacio), se trataría de un movimiento, en los tres ejes clásico del espacio, x-y-z, a la vez.

Así que tendríamos dos superdimensiones emergentes que habrían pasado inadvertidas, que suponen un desplazamiento síncrono en las tres dimensiones clásicas y que, matemáticamente, no me extrañaría que pudieran valer por tres.

Hasta ahí la idea, luego vienen arduos pormenores dilucidando las relaciones entre permitividad del vacío, constante de estructura fina, radio de Bohr, masa atómica y algunas otras constantes que tal vez no lo sean. En cualquier caso la semilla para un nuevo marco conceptual estaría ya plantada.

Os dejo con el sin duda interesante cuadro de Mondrian pos si queréis darle un par de vueltas. Yo nunca he entendido el arte abstracto. ¿Entonces representa algo o no?