martes, 28 de julio de 2026

La gran conspiración

Hay razones más que fundadas para sospechar que las propias élites que diseñaron nuestra civilización, lo hicieron saboteándola, por lo menos en función de los intereses declarados.

La famosa hipocresía occidental. La que te encadena y asfixia a base de ayudas, como país en desarrollo. La que te infiltra mediante ONGs, como país desalineado. La que promueve la militarización y los conflictos en los países designados como campo de batalla.

Empezando por lo económico el sabotaje es evidente: el discurso se enfoca en el interés general y el hecho es el mayor enriquecimiento de las elites. O en la educación, que algunos plantean que supone enseñar a pensar, en realidad lo que se enseña es a repetir. Diseñan un sistema para cometer un robo y a ciudadanos sumisos que lo sostengan.

Llaman democracia al juego en el que se impone en buena medida su mejor baza: el dinero.
Y se nutren de una red de tráfico de influencias mediante sociedades secretas insertadas en todas las capas de la sociedad. Todos obedecen a un solo amo y señor: el dinero. Y es que sin dinero, no vives. Por lo menos tal como han diseñado el sistema, no por casualidad.

Borran sistemáticamente sus huellas de sangre en la historia y cada vez creen más firmemente poder crear la realidad a base de titulares, hasta el punto de caer en una suerte de autohipnosis.

Para los demás, en conocimiento es negado. Por más que insistan en todo lo contrario. Cada una de las áreas del conocimiento ha sido llevaba por sus agentes al error permanente. Física, economía, historia… ¿medicina?

Es posible que perciban la moral como una suerte de debilidad. Es el tipo de perfil que la psiquiatría encasillaría en lo psicopático, y naturalmente se ha de patologizar porque no aceptan competencia.

La realidad es que las riendas de occidente están firmemente sujetas, más de lo que cabría pensar y mucho más de lo aparente.

Se suele decir que la historia la escriben los vencedores, y es un gran error. Porque no sólo escriben la historia, lo escriben absolutamente todo: desde las leyes hasta las sentencias, desde los diagnósticos hasta las recetas, desde los libros de texto hasta las tesis.

A ese tipo de control se ha venido a sumar la tecnología: internet, los móviles, las redes sociales… Cada vez menos interacciones se producen fuera de ese entorno virtual susceptible de control absoluto. Lo pagos, la geolocalización, las búsquedas… Lo tienen absolutamente todo. Tal vez a excepción del susurro que el micrófono no logre capturar con suficiente claridad para que una IA lo pueda reconstruir. Y aún no ha llegado el nuevo Windows que inaugure la era de los asistentes.

Mañana, robots… Y viendo en manos de quien estamos (o mejor dicho, sin verlo del todo) el futuro parecen nubes negras en el horizonte. Aprovechemos para aclarar hasta donde más o menos se puede sacar algo en claro.

A nadie se le escapa que existen una serie de redes de confianza...o lealtad, desde la masonería hasta el judaísmo pasando por los más diversos grupúsculos. Hay una “marca” para cada perfil psicológico, étnia, credo...

A la cabeza de esas redes, aquellos que controlan el dinero: el relato de las 13 familias ya empieza a adentrarse en lo casi mitológico y si retrocedemos aún más, hasta el pacto con Abraham que vincula a tres religiones, ya nos adentramos en algo superior.

Da lo mismo lo que uno crea o deje de creer, lo cierto es que ellos y sus asociados controlan buena parte del mundo. Y viendo el desprecio por los que consideran inferiores se hace extraño pensar que no respondan ante alguien más. Parece absurdo destrozar el mundo por la mera avaricia, me niego a creer que es sólo obra de la condición humana.

Dicen que el mejor truco del demonio es hacer creer que no existe.







jueves, 23 de julio de 2026

El mundo al revés: dándole la vuelta a la ley de Hubble, la relatividad, la gravedad y la teoría de cuerdas

Hace un tiempo salió la noticia de una pintura de Mondrian: estuvo colgada al revés 75 años. Cosas del arte abstracto, seguramente no sea el único caso. Y la idea es un poco esa, ante cosas que no terminas de comprender, pues tal vez darles la vuelta y verlo al revés puedan hacer que encajen mejor.

¿Qué tiene esto que ver con la expansión acelerada del cosmos? Pues, por lo menos, que es susceptible de ser interpretada al revés.

Matemáticamente, y a todo efecto, es indistinguible que todo se expanda a que el observador se contraiga. Y esa es una de las cosas que más sorprende, que la luz que nos llega de cuerpos distantes apunte a que se estarían alejando (ley de Hubble). Y en todas direcciones a la vez, lo cual, además de sorprender, ha dado pie a las tesis de expansión acelerada.

Pero como ya señalaba “en páginas anteriores” (¿De nuevo el error antropocéntrico?) es mucho más sensato, de hecho es la explicación más parsimoniosa, que sea al observador el que se está contrayendo.

Y, visto así, se presenta una coincidencia curiosa. Si aceptamos la posibilidad de una contracción física real, estamos dotando de un mecanismo a la exótica dilatación temporal de la relatividad.

No sería dilatación temporal, sería dilatación, a secas. Del espacio, sí (o más bien de la materia en él, está por dilucidar), pero vuelve a ser la explicación más parsimoniosa frente a la dilatación de un tiempo que no tendría ninguna otra propiedad física.

Un punto de vista que permite explicar dos situaciones de forma más sencilla que la explicación habitual, debería resultar, cuanto menos, sugerente.

Pero aún cabe añadir algo más. Porque si aceptamos la posibilidad de que esa contracción se produzca en términos reales, como fenómeno físico, y entendemos que la razón de esa contracción pudiera variar en función de otras variables (densidad, energía), podríamos haber descubierto el origen esa... interacción..

Si un núcleo se contrae más despacio que su corona, el efecto experimentado en la corona sería indistinguible de la gravedad.

Ya son tres grandes preguntas que nos resuelve la posibilidad de que exista un cambio de escala.

Pero vamos a añadir aún algo más. Si contemplamos la posibilidad de dilataciones y contracciones como propiedad de la materia, según la relatividad, lo que emergen son dos nuevas “superdimensiones”.

La teoría de cuerdas plantea la existencia de hasta 6 dimensiones extra “compactificadas” o “enrolladas sobre sí mismas”.

Si existe la posibilidad de expandir y contraer materia (o el propio espacio), se trataría de un movimiento, en los tres ejes clásico del espacio, x-y-z, a la vez.

Así que tendríamos dos superdimensiones emergentes que habrían pasado inadvertidas, que suponen un desplazamiento síncrono en las tres dimensiones clásicas y que, matemáticamente, no me extrañaría que pudieran valer por tres.

Hasta ahí la idea, luego vienen arduos pormenores dilucidando las relaciones entre permitividad del vacío, constante de estructura fina, radio de Bohr, masa atómica y algunas otras constantes que tal vez no lo sean. En cualquier caso la semilla para un nuevo marco conceptual estaría ya plantada.

Os dejo con el sin duda interesante cuadro de Mondrian pos si queréis darle un par de vueltas. Yo nunca he entendido el arte abstracto. ¿Entonces representa algo o no?







 

miércoles, 22 de julio de 2026

Solución al lawfare y fin de ciclo

Escuchaba hoy decir a Enric Juliana, tras la resolución europea sobre la amnistía, que se cierra un ciclo. Y entiendo que se refiere al iniciado con el Estatut.

Cuando revisas lo acontecido en estos últimos años, te das cuenta de lo que ha pasado con algo más de claridad que cuando lo estabas viviendo: en cierta forma, el PP ha estado gobernando en minoría a través del constitucional.

No es ningún secreto que el propio tribunal estuvo incumpliendo su normativa durante años. Siendo Así las cosas, tampoco puede extrañar que algunos hablen de la España irreformable.

Pero al final resulta que igual son sólo molinos, y que, de la misma manera que la constitución está blindada bajo una mayoría parlamentaria de dos tercios, tal vez fuera de recibo exigir al alto tribunal esa misma mayoría cualificada para vetar las resoluciones que emanan del parlamento, qué sin duda es una institución bastante más representativa del sentir general.

(Eso se puede tramitar con una mayoría parlamentaria simple y podría sacarnos de esa situación de bloqueo en la que se diría que estamos desde aquellas repeticiones electorales.)

Y es que la ley no siempre produce justicia, a veces incluso todo lo contrario.

De hecho, uno de los problemas acuciantes de nuestros días es la instrumentalización del sistema de justicia (lawfare) para explotar los “daños colaterales” que puede llegar a generar. Pleitos tengas y los ganes, reza un refrán gitano.

Así que lo que parece urgente, y quien mejor que este gobierno para impulsar tal propuesta, es tipificar en el código penal esa suerte de conductas. Cuando el objeto de una demanda, y más grave si su viabilidad es cuestionable, va más allá de la reclamación de la propia demanda (sustracción de la atención, erosión económica, daño a la imagen pública), ese “co-objeto” debería resultar punible.

No se trata de limitar la tutela judicial garantizada por la constitución, por supuesto… ni de hacer una ley con la que luego quieran perseguir a legítimas asociaciones de consumidores o sindicatos, si no de evitar ese tipo de persecución burocrática en base a cuatro recortes de prensa falsos en los periódicos de los amigos.

Sin duda los medios son otra pata del entramado que, bueno, a buen entendedor pocas palabras bastan. Seguramente son el núcleo de la cuestión. Pero si mediante una ley que penaliza ese “abuso procesal”, los titulares quedan huérfanos de la denuncia infundada que los sustenta, el asunto ya es distinto.

Tal es el alcance del problema que no parece descabellado que la propuesta pudiera reunir los apoyos parlamentarios para llevarla a trámite.

Si uno lo piensa bien, tanto el lawfare como el abuso del recurso de inconstitucionalidad, (que es más lawfare) trabajan en un sola dirección. En la buena dirección, dirían algunos. Pero a buen seguro otros no lo ven así.

Yo creo que con esas dos cositas, mayoría cualificada en el constitucional para enmendar la plana al parlamento y una ley que penalice las instrumentalización de la justicia con fines espurios (nada tan innovador, algo similar a lo que ya hay en UK)… igual sí que se cierra un ciclo.

lunes, 20 de julio de 2026

¿De nuevo el error antropocéntrico?

   

Cuando uno se interesa por la historia del pensamiento e incide en los errores cometidos, para tomar buena nota de ellos y no volverlos a cometer, el tipo autocéntrico resulta un tipo relevante.

Eurocentrismo para los europeos en la visión geopolítica, antropocentrismo para el ser humano intentando entender la existencia y el marco en el que se desarrolla. El ejemplo más rampante está en la discusión de la iglesia y Galileo acerca de quién gira alrededor de quién en el sistema solar.

Al final es la tierra la gira alrededor del sol y no al revés. Obvio, a estas alturas. Lo que no es tan obvio es el modo en que volvemos a caer en el mismo error.

Así, desde el enfoque de la cosmología moderna, lo que se advierte al mirar el firmamento es que existe un desplazamiento en el espectro de los astros en relación a la distancia: la ley de Hubble.

Tal fenómeno se asocia con el efecto Doppler, que reconoce como el desplazamiento entre emisor y receptor altera la onda. Se concluye por lo tanto que “todo se aleja”.

Sucede que, bien pensado, si todo se aleja de uno, cosa que así de entrada extraña, tal vez lo que esté sucediendo, por surrealista que resulte es que uno esté...encogiendo.

Ésa es la única manera lógica de distanciarse de todo a la vez: encoger. O, si uno lo que ver a la inversa y pensarse como la medida de todas las cosas, es todo el resto de elementos que presentan una “expansión”. Y por ese camino, de nuevo inadvertidamente desde el error antropocéntrico, llegamos a la expansión acelerada del cosmos, que viene a ser la interpretación más consensuada de lo que nos rodea.

A ello hay que sumar que la ley de Hubble abusa de la primera ley de newton presuponiendo que en distancias astronómicas y periodos de tiempo cosmológicos nada perturba las dinámicas de los cuerpos en el espacio. Porque la información que nos ofrece el firmamento es más antigua cuanto más profundo miramos.

Sucede con la ley de Hubble que es susceptible de ser interpretada de ambos modos debido a la falta real de información. Uno sabe la situación de una estrella a 1 millón de años luz hace un millón de años, no ahora. Es ampliamente conocido que algunas de la estrellas observadas ni siquiera existen ya más que en forma de la luz radiada, sin embargo no siempre se aplica tal noción de forma correcta a la hora de construir las lecturas .

Lo que realmente se puede garantizar por la observación de Hubble, que remite a una suerte de “burbuja”, es que en el pasado “la expansión” habría sido mayor. O, visto desde un punto de vista menos autocéntrico, ese surrealista encogimiento que no he escuchado a nadie plantear. Por más que enlaza con la relatividad de una forma casi preocupante: la dilatación temporal encaja perfectamente con un cambio de escala.

A una velocidad dada, si las cosas están más cerca, se alcanzan antes y si están más lejos se alcanzan después. ¿Podría ser que el desfase de los relojes de los satélites se debiera a una contracción física general? Lo que viene a ser un cambio de escala. La idea resulta extraña, casi sacada de una vieja novela de fantasía, pero lo cierto es que sobre el papel son nociones perfectamente intercambiables: espacio-tiempo.

Pero para asumir ese presupuesto, habría que aceptar que el radio del electrón presenta la propiedad de dilatar y contraer su radio en función del medio en el que se halla. Y la luz en nuestros días, aunque algunas rendijas parece que empiezan a asomar, sigue según muchos desplazándose por el “vacío”. ¿De nuevo el error antropocéntrico? Eppur si muove.



jueves, 16 de julio de 2026

Los intermediarios

  

Jamás harás dinero de verdad si no hay un intermediario llevándose la mitad de lo que generes, jamás. Y no hablo de los impuestos, eso viene luego. Ni de los intereses, si se te ha ocurrido endeudarte, eso viene aún luego después.


Y es posible que se te haya ocurrido endeudarte porque no hay mucha más opción. El ahorro se lamina sistemáticamente con la inflación en un mundo diseñado para que ni siquiera exista.


El pago en cada comercio es intermediado por el cártel bancario que tasa cada transacción.

Comprarás y venderás, pero no fabricarás. Viene de antiguo.