martes, 2 de junio de 2026

Electrum: ámbar o aleación

Hay coincidencias que pueden hacernos parpadear muy fuerte, varias veces. Seguramente porque no lo sean.

Fueron los griegos los que llamaban al ámbar elektron (latinizado electrum) y, dadas sus propiedades para generar electricidad estática al ser frotado con un paño o piel, la raíz ha quedado en lo que hoy llamamos electricidad. Hasta ahí nada raro.
 

Lo que sorprende es que usaran el mismo término para referirse a la aleación de los dos mejores conductores que conocemos: oro y plata. Se puede plantear que el color tuviera que ver algo en dicha circunstancia pero lo cierto es que en una aleación el resultado tiende a ser indistinguible de la plata:



Entonces, ¿cómo es posible que tuvieran conocimiento de las especiales propiedades eléctricas de esa aleación?
Difícil de explicar desde cualquier otro contexto que no contemple la transmisión de un conocimiento previo.

Así que una muesca más, como las 365 de Gobekli Tepe, de una calendario solar mucho antes que las grades culturas de calendarios lunares posteriores: griegos, romanos...

A ello cabe sumar los mapas con información que no se corresponde con la cultura en la que se hallan (Piri Reis), las grandes obras megalíticas con técnicas y localizaciones que desafían a lo que cabría atribuir a los periodos a los que se atribuyen...

Se diría que cada día estamos un poco más cerca de las puertas de la quizás no tan mítica Atlántida. Siempre he desconfiado de algunos asuntos, y creo que con razón, pero lo cierto es que las palabras de Edgar Cayce podrían haber resultado bastante más atinadas de lo que cabría esperar. Quién sabe, tal vez aún no hemos comprendido algo fundamental.

¿O podría ser todo sólo una enorme coincidencia? A mí no me lo parece.