jueves, 23 de julio de 2026

El mundo al revés: dándole la vuelta a la ley de Hubble, la relatividad, la gravedad y la teoría de cuerdas

Hace un tiempo salió la noticia de una pintura de Mondrian: estuvo colgada al revés 75 años. Cosas del arte abstracto, seguramente no sea el único caso. Y la idea es un poco esa, ante cosas que no terminas de comprender, pues tal vez darles la vuelta y verlo al revés puedan hacer que encajen mejor.

¿Qué tiene esto que ver con la expansión acelerada del cosmos? Pues, por lo menos, que es susceptible de ser interpretada al revés.

Matemáticamente, y a todo efecto, es indistinguible que todo se expanda a que el observador se contraiga. Y esa es una de las cosas que más sorprende, que la luz que nos llega de cuerpos distantes apunte a que se estarían alejando (ley de Hubble). Y en todas direcciones a la vez, lo cual, además de sorprender, ha dado pie a las tesis de expansión acelerada.

Pero como ya señalaba “en páginas anteriores” (¿De nuevo el error antropocéntrico?) es mucho más sensato, de hecho es la explicación más parsimoniosa, que sea al observador el que se está contrayendo.

Y, visto así, se presenta una coincidencia curiosa. Si aceptamos la posibilidad de una contracción física real, estamos dotando de un mecanismo a la exótica dilatación temporal de la relatividad.

No sería dilatación temporal, sería dilatación, a secas. Del espacio, sí (o más bien de la materia en él, está por dilucidar), pero vuelve a ser la explicación más parsimoniosa frente a la dilatación de un tiempo que no tendría ninguna otra propiedad física.

Un punto de vista que permite explicar dos situaciones de forma más sencilla que la explicación habitual, debería resultar, cuanto menos, sugerente.

Pero aún cabe añadir algo más. Porque si aceptamos la posibilidad de que esa contracción se produzca en términos reales, como fenómeno físico, y entendemos que la razón de esa contracción pudiera variar en función de otras variables (densidad, energía), podríamos haber descubierto el origen esa... interacción..

Si un núcleo se contrae más despacio que su corona, el efecto experimentado en la corona sería indistinguible de la gravedad.

Ya son tres grandes preguntas que nos resuelve la posibilidad de que exista un cambio de escala.

Pero vamos a añadir aún algo más. Si contemplamos la posibilidad de dilataciones y contracciones como propiedad de la materia, según la relatividad, lo que emergen son dos nuevas “superdimensiones”.

La teoría de cuerdas plantea la existencia de hasta 6 dimensiones extra “compactificadas” o “enrolladas sobre sí mismas”.

Si existe la posibilidad de expandir y contraer materia (o el propio espacio), se trataría de un movimiento, en los tres ejes clásico del espacio, x-y-z, a la vez.

Así que tendríamos dos superdimensiones emergentes que habrían pasado inadvertidas, que suponen un desplazamiento síncrono en las tres dimensiones clásicas y que, matemáticamente, no me extrañaría que pudieran valer por tres.

Hasta ahí la idea, luego vienen arduos pormenores dilucidando las relaciones entre permitividad del vacío, constante de estructura fina, radio de Bohr, masa atómica y algunas otras constantes que tal vez no lo sean. En cualquier caso la semilla para un nuevo marco conceptual estaría ya plantada.

Os dejo con el sin duda interesante cuadro de Mondrian pos si queréis darle un par de vueltas. Yo nunca he entendido el arte abstracto. ¿Entonces representa algo o no?







 

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