Hace poco escribía sobre el calendario solar de 365 días, 365 muescas, en una columna de Gobekli Tepe, haciendo hincapié en su importancia y planteando una serie de hipótesis al respecto. Se puede leer en este enlace.
Hace un poco más, analizaba de forma heterodoxa el móvil de las guerras mundiales para llegar a conclusiones que contradicen por completo la narrativa oficial. Y entre otros detalles significativos comentaba el caso de Eichmann. Se puede leer aquí.
La tesis básica es que el nazismo habría sido promovido (paradójicamente) por el sionismo internacional con el objetivo de la creación de Israel. Y precisamente se señala a Eichmann como posible agente sionista (otros habrían sido simplemente engañados). El interés por la historia de los nazis era de todos sabido, algo que sin duda comparten con el sionismo, que no hay que perder de vista que en realidad es un movimiento más bien centroeuropeo (Herzl). Y no es que los campos estuvieran sólo en Alemania.
Por otro lado, ya hace tiempo que, en la búsqueda de los orígenes, vengo desarrollando una tesis que en realidad poco tiene de nueva. La de hacerle un poco de justicia a Platón, y a Solón, y a los sacerdotes de Sais, dando credibilidad al relato de la Atlántida. Ése que a la academia parece causarle tanto prurito sin que quede del todo claro por qué, más viniendo de una fuente respetada. Habría más, seguramente, si no se hubiera quemado trágicamente la biblioteca de Alejandría.
La tesis implica la caída de una civilización, pero no sólo eso. No es fácil de resumir en un párrafo, hay diversos trabajos en mi perfil sobre ello. Pero una de las ideas que aflora es la de posibles supervivientes, e incluso dispersión de estos. Y se exploran las estrategias que pudieron adoptar y se hace un seguimiento del rastro y las huellas de las élites que hoy ostentan el poder.
La escurridiza identidad de tan solemne fraternidad pasa primero por Egipto, donde pudieron recalar algunos tras la tragedia, habrían renacido cual fenicios de sus cenizas, vistiendo a las cortes de púrpura, habrían medrado en Roma, poniendo las primeras piedras de lo que luego terminaron siendo las cruzadas.
De los múltiples tentáculos existentes habrían sido los que conformaron la orden del temple aquellos que recuperaron las reliquias de tierra santa, probablemente información de alto valor estratégico para la época: cartografía mundial y posiblemente el dato de la esfericidad de la tierra.
Reservan la información para sí, negando la autoridad del papado, abriendo una guerra que se llevará por delante tanto al gran maestre de la orden como al rey y al papa en menos de un año, tal como fue ordenado por el líder de los templarios antes de arder en la hoguera.
La orden por entonces ya se había enriquecido a través de bienes raíces y la práctica bancaria hasta tener en el bolsillo a la misma monarquía. Oficialmente el Papa los exconmulga, en los años siguientes aparecerán cátaros y gnósticos que serán perseguidos por Roma bajo cargos de herejía.
Buscan refugio en Portugal y forma la orden de Cristo. Son los herderos de ese conocimiento los que impulsan la circunnavegación de África y el camino a las Indias. Más tarde utilizarán a España para oficializar el descubrimiento del continente americano, que ya habrían visitado.
Adicionalmente recalan también en Escocia, ahí podemos encontrar el vínculo entre la proscrita orden del temple y lo que vendrá a ser la masonería moderna y su conocido “rito escocés”.
Y aún posterior, el sello de los iluminados de Baviera o illuminati, hablamos de la misma tradición que procedería del mencionado origen con información clave que habrían utilizado para afianzar aún más su ventaja estratégica.
Y aquí los 365 días de Gobekli Tepe son clave, y lo fueron también para Schmidt. Porque si todo un imperio romano, con todo sus mármoles, columnas y lujo, usaba un calendario de 354 días (el resultado de contar ciclos lunares, con una observación del firmamento moderada basta) y en Gobekli Tepe no hay precisamente los mármoles romanos, ni las estatuas ni los bustos… la evidencia aflora sola.
Hoy me he enterado de que Schmidt llegó a conclusiones en este aspecto similares y al parecer falleció al poco de compartir sus inquietudes, de un infarto nadando, 60 años. Aquí ofrecen algo de contexto.
Y bueno, hasta aquí sería sólo una de esas muertes “conspiranoicas”, no sabes si sí, si no… está ahí ahí. Como muchas, como todas. Lo que me ha parecido más interesante si cabe es lo pequeño que es el mundo. Quien lo sustituye en sus funciones es un tal Ricardo Eichmann. Qué casualidad, precisamente un Eichmann. Pero no un Eichmann cualquiera, uno de los hijos de aquél que llevó los asuntos judíos para el tercer reich. El que yo acusaba de pertenecer a ese “complot imaginario” de “sociedades secretas a lo James Bond”. La aguja en el pajar.
No es ningún secreto que los padres fundadores de EEUU tenían fuertes vínculos con la masonería, basta con ver un billete de dólar.
Sus vínculos con el sionismo ocupan hoy titulares y siguen causando muertes, además del descalabro económico internacional.
Pero la idea de que estamos infiltrados por los descendientes de los que tal vez ya reventaron una vez el mundo no es muy tranquilizadora, más que nada porque parecen insistir en seguir haciéndolo.
Un tipo brillante descubre un yacimiento que demuestra que la historia que se enseña es una vil patraña (falta "un capítulo", dice él, qué diplomático), empieza a largarlo, y muere un poquito joven para estos tiempos.
Y le sustituye el hijo de uno de los jerarcas del tercer reich. Todo normal, nada que ver, nada sospechoso. Casualidad. Coincidencia.
¿Más casualidades? Bueno, el Sr Schmidt trabajaba para la German Research Foundation (DFG, en alemán) y echando un vistazo a su wiki resulta muy interesante como la figura de Heisenberg, aquel que ya señalé como responsable de llevar a la cuántica a la vía muerta de la indeterminación, es reverenciada dando nombre a un nutrido programa con varias ramas.
Financian la investigación, claro. La controlan más bien. Como poner a la zorra a guardar las gallinas, creo que por fin hemos comprendido el mundo, al menos una verdad fundamental. Así que esto empieza a ponerse realmente serio. Serio de cojones. Si esperamos más para actuar ya será tarde. Es probable que ya lo sea. Ojalá fuera imaginario, ésa es la tentación. La última, seguramente. Ese autoengaño cómodo. El mundo se está poniendo mucho más peligroso de lo que solía ser. Hasta para los arqueólogos.
Ésta es la charla que el Sr Schmidt dio poco antes de su muerte en 2014. Llama la atención el uso de la expresión “smoking gun”. O vamos atando cabos o los cabos nos terminarán atando a nosotros.

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