1. ARARAT
Aleph. Resh. Resh. Tet. Esas son las cuatro letras del alfabeto hebreo que identifican la montaña, jamás hallada, en la que el arca de Noé, jamás hallada, se habría posado tras el diluvio.
Unas coordenadas básicas de hebreo: se escribe de derecha a izquierda y no tiene vocales.
El aleph no tiene traducción exacta, por eso la traducción fonética se suele representar como ‘RRT. De ahí viene “Ararat” y su posterior asociación con el Ayrarat armenio.
Indagando en ello, he topado con un término bastante parecido WRRT, “wereret”. La W no tiene una equivalencia directa en hebreo. Desconozco la clase de traducciones que se pudieran hacer en el primer milenio pero el criterio fonético tiene bastante sentido.
De hecho, sin quien escribió el relato hubiera preguntado ¿cómo se llamaba la montaña? o incluso dispusiera de una equivalencia fonética como las que se maneja hoy, fácilmente podría haber reflejado ese “wereret” como “’’RRT”.
2. 1502
En pararelo, y tal vez siguiendo con los problemas de las traducciones, seguramente el primer relato de la época moderna a Egipto por parte de un español (italiano en realidad, pero en funciones) sea el de Pedro Mártir de Anglería.
La fuente es su Legatio Babilónica, que se puede consultat abiertamente. El problema es que siendo una obra de 1511 está en latín. La traducción al parecer se halla en “Una Embajada española al Egipto de principios del siglo XVI”, obra que aún no he podido consultar.
Conocí la obra y la figura a través de un trabajo de Enrique Gozálbes Cravioto: LA VISITA A LAS PIRÁMIDES DE EGIPTO DE UN ERUDITO RENACENTISTA: MÁRTIR DE ANGLERÍA
La frase que captó mi atención y a la que aún le doy vueltas es:
“Mártir mandó a algunos de sus servidores que realizaran la ascensión, y éstos quedaron impresionados ante el espectáculo. También contaron que en lo alto de la pirámide mayor había un barco de piedra, en el que cabían no menos de treinta personas.”
De ahí que quiera contrastarlo con el original y en latín es bastante más complejo de lo que pueda parecer. Eso fue en el año 1502, bastante antes que otros testimonios.
¿Un barco de piedra encima de la gran pirámide? ¿Qué clase de locura es esa? Pareciera un error de traducción.
3. La barca del faraón
43,4 metros de eslora. Lo llaman barca solar de Keops o barca funeraria y acompaña todo el relato que se ha construido en torno al antigio Egipto. Pero lo que encontraron en 1954 dicen que estaba “desmontado” y al pie de la pirámide, en la cara sur.
1224 piezas, al parecer han encontrado más embarcaciones. De hecho acaban de estrenar nuevo museo de Historia en Egipto y ésta sería la pieza estelar, reconstruida.
Es casi el doble de largo que la mayor de las 3 naves que, según cuenta la historia, 10 años antes de la visita de Mártir de Anglería a Egipto, descubrieron América.
4. Tres en raya
Wereret quiere decir “el grande”. En realidad eso sería WRR, cuando va acompañado con el sufijo T apunta al género femenino.
Luego, el “monte” “ararat” sería el monte grande. Y no sería exactamente un monte o montaña, por más que esa sea la primera impresión que da cuando se observa en la distancia. Ésa y otra fue la impresión cuando los primeros relatos llegaban a las cortes europeas y aún mucho después. Realmente se discutía si eran formaciones naturales. En la “Piramidografía” de Greaves creo que había algunos ejemplos de ello, o por lo menos en la literatura de esa época sobre el tema.
Nadie sensato puede pensar hoy en día eso, por supuesto, pero parece que seguimos lejos de comprender. Si embargo, si el monte Ararat resultara ser el monte Wereret algunas cosas quedarían explicadas.
Lo primero, el no poder encontrar el dichoso monte, que en principio no tiene mucho que ver lo de Armenia con un relato más bien Mediterráneo, más allá de un coincidencia fonética, poniendo las vocales a conveniencia. Y ese es el consenso actual.
Y también explicaría el no poder encontrar el arca, aunque no tendría por qué haberse conservado.
De hecho es muy posible que el relato real conserve un parecido casi anécdotico con el que nos ha sido legado a través de la tradición.
Que las pirámides “apuntan” a la constelación de Orión no es ninguna sorpresa ya, pero es posible que señalen algunas cosas más. Por ejemplo, el lugar donde quedó el arca varada tras el diluvio,
Todavía hoy le seguimos llamando “la grande” (wereret), pero por fortuna empezamos a distinguir entre montañas y pirámides, aunque seguramente tengamos aún sorpresas por delante. Si lo planteado etimológicamente fuera correcto, el arca quedó varada en la gran pirámide.
Pero no es que quedara encallada en la cima, no. En la meseta de Guiza. La idea es que se edificó, fundamentalmente, para “conmemorar” ese acontecimiento. Y cuando en 1502 Mártir de Algería pasó por allí… ¿Todavía estaba en la cima? Curioso. Nadie nunca jamás habló de un barco en la cima. En cualquier caso, debe ser un error de traducción.


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